One Battle After Another’, una película gestada durante más de 15 años que terminó volviéndose cada vez más actual mientras tomaba forma en la sala de montaje. Así lo confirma la nominación al Óscar de Andy Jurgensen, a mejor edición por hilar la última obra de Paul Thomas Anderson.

La nominación de Jurgensen, la primera de su carrera, es una de las trece que el proyecto protagonizado por Leonardo DiCaprio y Chase Infiniti logró, posicionándose como la segunda más nominada de estos premios, tan solo por debajo que ‘Sinners’ que batió el récord como la película más nominada de la historia con 16.

El cineasta guayaquileño Alberto Pablo Rivera, quien tiene como proyecto reciente el cortometraje Memento Vivere, una muy sensible historia personal sobre el luto, contada en inglés, nos comparte esta reseña sobre la oscarizada película.

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¿Por qué debería ganar One Battle after another?

Cuando escuché que salía otra película de guerra este año, pensé: “¿Otra vez? ¿Más explosiones y banderas ondeando?”. Justo en el clima político actual podía haberse sentido fabricado y oportunista. Qué equivocado estaba. One Battle After Another no es una película, es una experiencia que te deja ver de cerca a una guerrilla de un país capitalista en pleno siglo veintiuno.

Ya deberían estar grabando el nombre de esta peli en la estatuilla de Mejor Película. ¿Por qué? Porque hace años que no veía algo que te agarrara del cuello desde el minuto uno y no te soltara hasta los créditos.

Hablemos de lo importante. Poner a Leonardo DiCaprio y a Sean Penn en la misma pantalla debería ser ilegal por exceso de talento.

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  • Leonardo DiCaprio está en modo Dios. Olvídense del Leo galán o del Lobo de Wall Street. Aquí hace de un guerrillero que está al límite, con esa mirada de loco que solo él sabe poner. Hay una escena donde está intentando encontrar a su hija secuestrada y pide instrucciones en español, es un golazo visual por la intensidad, urgencia y realismo. Solo por el silbido mexicano merece la nominación al Óscar.
  • Sean Penn es la contraparte perfecta. Hace del oficial veterano, cínico, de esos que ya han visto todo y están de vuelta. Penn le baja dos rayitas a la intensidad explosiva y se va por algo más siniestro, más callado. Me recordó mucho a la dinámica entre El Joker y Batman en The Dark Knight, donde sus historias por separado están tan bien construidas y crean tensión absoluta pese a casi no tener escenas juntos.
  • Benicio del Toro comparte pocas escenas con Leo y se roba la película como un rebelde que lleva una doble vida como sensei de Karate y revolucionario.
  • Teyana Taylor y Chase Infinity son dos bombas de intensidad actoral y le dan un buen refresh a un elenco de figuras consagradas del cine.

¿Y el director? Un genio loco

Paul Thomas Anderson (There Will Be Blood) se merece el Óscar ayer. ¿Saben por qué? Porque logró que una película de dos horas y media se sienta como un corto. La cámara se mete en las trincheras, se ensucia, corre detrás de Leo, se esconde con Sean. No se siente como si estuvieras viendo una peli cómodamente en tu casa; sientes que te están disparando a ti. Hay una escena de persecución en auto donde la cámara solo está dentro del carro y provoca la claustrofobia que quiere Anderson.

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Esa manera de filmar, donde todo fluye y parece que no hay cortes (aunque los haya), es maestría pura. Logra que te importen los personajes en medio del caos, y eso, amigos, es dificilísimo.

One Battle After Another es cruda, es sucia y es real. No va de “ganar la guerra”, va de sobrevivir a ella. Con DiCaprio y Penn dándonos una clase maestra de actuación y una dirección que te deja sin aliento, esta cinta barre con la competencia. (O)