El actor puertorriqueño Benicio del Toro aspira a ganar su segundo premio Óscar en la 96.ª edición de los galardones de la Academia gracias a su interpretación en Una batalla tras otra, la película dirigida por Paul Thomas Anderson que figura entre las más nominadas del año.

Del Toro compite en la categoría de mejor actor secundario, el mismo reconocimiento que ya obtuvo en 2001 por su papel como un íntegro policía en Traffic, dirigida por Steven Soderbergh. Posteriormente recibió otra nominación en 2004 por su actuación como un fanático religioso en 21 Grams.

En esta nueva candidatura, el actor interpreta a un entrenador que ayuda a inmigrantes dentro de la historia del filme. En la misma categoría también está nominado su compañero de reparto Sean Penn.

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En la película, Del Toro da vida a Sergio St Carlos, un exrevolucionario que aparentemente ha dejado atrás su pasado de activismo. Ahora se desempeña como senséi de karate y entre sus alumnos se encuentra Willa, interpretada por Chase Infiniti, la hija del protagonista del filme, Bob, un torpe exterrorista interpretado por Leonardo DiCaprio.

La cinta adapta la novela Vineland, de Thomas Pynchon, y desarrolla una trama compleja en la que el personaje de St Carlos resulta fundamental para el avance de la historia.

Como ha señalado Del Toro en varias entrevistas, es “el que lleva a Leo del punto A al punto D”, en referencia a su papel como enlace entre el pasado del personaje de Bob y el momento que atraviesa en la historia.

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Más allá de su función narrativa, el personaje también refleja aspectos de la realidad social de Estados Unidos. Aunque la película se centra en Bob, un exrevolucionario que intenta rehacer su vida como padre de familia, el trasfondo aborda temas como el descontento social, las desigualdades y los abusos policiales.

Uno de los elementos centrales del personaje interpretado por Del Toro es su relación con los inmigrantes sin papeles en Estados Unidos. En la historia, el senséi dedica parte de su tiempo a ayudar a inmigrantes hispanos para evitar que sean detenidos por agentes de seguridad que recuerdan a miembros del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), conocido por sus polémicas actuaciones en Mineápolis.

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En este papel, el actor alterna entre inglés y español, representando la convivencia de dos mundos dentro de la sociedad estadounidense, lo que le ofrece una oportunidad para mostrar diferentes matices interpretativos.

Leonardo Di Caprio (i) y Benicio del Toro en One Batlle after another (Una batalla tras otra). Foto @onebattleafteranothermovie

La competencia en la categoría es una de las más comentadas de la temporada. Además de Del Toro y Penn, también están nominados Jacob Elordi por Frankenstein, Delroy Lindo por Pecadores y Stellan Skarsgard por Valor sentimental.

Del Toro inició la temporada de premios como uno de los favoritos y fue acumulando nominaciones. Sin embargo, perdió en los Globos de Oro frente al sueco Skarsgard, un resultado que sorprendió dentro de la industria.

Aun así, el puertorriqueño obtuvo importantes reconocimientos, entre ellos el premio del National Board of Review y galardones otorgados por asociaciones de críticos de ciudades como Nueva York, Chicago, Toronto y Austin.

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En las últimas semanas, otros competidores han tomado protagonismo en la carrera por el Óscar. Penn ha ganado el Bafta y el Actor Award, además de recibir premios de críticos en Londres, Kansas y Florida por su interpretación de un militar desquiciado que arrasa con todo a su paso en la película de Anderson.

Lindo también aparece entre los principales candidatos. Algunos medios estadounidenses especializados señalan que podría imponerse por su trabajo como músico alcohólico en la multinominada Pecadores.

Por su parte, el australiano Elordi llega por primera vez a los Óscar gracias a su interpretación en Frankenstein, dirigida por Guillermo del Toro, papel por el que ya obtuvo el Critics Choice Award. (E)