En 1999, los nombres de Iván Vallejo y Sebastián Cordero retumbaron con orgullo en el país. El primero acababa de conseguir el título del primer ecuatoriano en conquistar la cima del Everest, la montaña más alta del planeta. El segundo debutaba en el cine con Ratas, ratones, rateros, considerada hasta ahora una de las películas más emblemáticas del cine ecuatoriano. “Era el año en que estábamos de moda”, recuerda con gracia Cordero en una reciente entrevista por videollamada.