Quienes lo conocieron lo recuerdan como un hombre gentil, soñador, de poca habla pero de franca conversación. De generosos saberes, siempre dispuesto al encuentro con los jóvenes artistas. El arte de Luis Enrique Tábara Zerna estuvo en constante vanguardia, las piernas -sus 'Pata patas'- se convirtieron en su otra firma, en su otra manera de plasmar en lienzo al ser humano.