Hoy los ecuatorianos nos jugamos nuestro destino. El Gobierno parece haber perdido el timón del país, que hoy lo manejan siniestras fuerzas del mal. ¿Será posible recuperar la libertad, la paz, la seguridad y la democracia misma amenazadas en calles y cárceles, desde donde se emiten las señales siniestras del odio que terminan en la ejecución de funcionarios, candidatos y ciudadanos de a pie, mientras los que deben protegernos y no lo hacen hablan de fantasiosos “anillos de seguridad”? ¿Cuál es nuestro deber hoy? Simple: reflexionar antes de adoptar la decisión que pueda devolvernos al tiempo en que éramos “una isla de paz” (hoy parece una broma).