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Añoramos a los grandes cabeceadores de antes, los Spencer, Passarella, Zamorano, espectaculares, claro, no obstante, hacer goles de cabeza era menos difícil.
Los torneos de Washington D. C., Toronto, Cincinnati y el US Open son verdaderos saunas donde incluso los más preparados tenistas pueden sucumbir súbitamente.
Guayaquil es un desierto deportivo. Norteamérica, antiguo rival de Barcelona en popularidad, juega en Cotopaxi y Nueve se fue a Cañar.
Infantino pidió penas ejemplarizadoras para Independiente y Universidad de Chile. No hizo lo mismo con quienes “organizaron” el desastre en Copa América.
No hubo tiempo de acomodarse, dio el pitazo inicial y ya era vértigo, ataque, contraataque. Ya podemos arriesgar que fue “el partido de la Copa”.
Hay un encanto superior en ciertas ligas europeas que nos atrae más que nuestros propios campeonatos locales.
La natación y el boxeo no pueden competir fuera del país por 'olvidos' del ministro del Deporte, que fue a Paraguay a intrigar contra el COE.
Al deportista le llamaban 'Cocodrilo'.
En otra época no se entregaban a sudamericanos, si no podrían haberlo obtenido Pelé o Garrincha. También Maradona y Kempes.
Conmebol no ha dicho nada del pedido de la familia del ‘crack’. La FEF, lisonjera con Alejandro Domínguez, también calla. ¿Debe intervenir el Gobierno?
¿Cómo un individuo al que se le eriza la piel por Barcelona podría festejar algún día un gol contra Barcelona? ¿O pasar a querer a Emelec…?
Como siempre, la que termina decidiendo es la Champions League. El desbordado eurocentrismo que prima en esta elección tiene anteojeras.
Nunca se supo con certeza quién decidió que se jugara con once. Lo más aceptado es que los fundadores se basaron en el críquet, deporte igual de antiguo.
Era noble y respetuoso con sus adversarios: no escupió a nadie, no insultó ni desafió a los árbitros, no fingió lesiones y tenía una calidad insuperable.
Muchos aficionados e incluso entendidos se preguntan: “¿Cuándo y para qué se inventó el 'offside' en el fútbol...?”.
El gol de Basurko, aguantado durante media hora frente a la presión estudiantil, fue una proeza. Y así lo entendieron el hincha y la prensa.
Un lujo en el plano directivo, quien, entre otros méritos, fue el renovador del fútbol ecuatoriano en los últimos 40 años.
El fútbol tarda en cambiar. Quien crea que el panorama es igual que en 1950 o 60 y que Italia es uno de los poderes supremos de este deporte se equivoca.
Su intensa rivalidad deportiva y su gigante respeto personal , nos hace recordar de dichas míticos héroes de la Ilíada y la Odisea.
En una jugada maestra, la FIFA le demostró que tiene más poder y le hizo una táctica espejo: les sacó los clubes y los puso a disputar este supertorneo.