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Generalmente, los países que se postulan para organizar un mundial lo hacen con un propósito: mostrar sus virtudes como nación, ganar imagen, prestigio.
El panorama es nítido: brasileños y argentinos han monopolizado la pelea grande; Ecuador se ubica como un muy ponderable tercero, lejos de los de arriba.
Fútbol de Guayas vive un momento dramático. ¿Cuán responsable es el periodismo? Hoy se hace más propaganda que crítica orientadora.
¡Qué cuadro tan bello! Era la alegría en su estado de máxima pureza, la del hincha.
En 1929 dio vida legal a Emelec y lo hizo un ejemplo institucional. Su obra capital: la construcción del estadio que lleva su nombre.
En todo partido de la Premier o de la Champions de hoy es más complejo destacar que en cualquiera de hace cincuenta años.
Ese es el fútbol actual. Desde 1990, tras el pavoroso Mundial de Italia, ha habido infinidad de cambios que mejoraron el juego.
Jorge Arriola Müller, alemán de nacimiento, peruano por sentimiento, estará en el Mundial 2026 y cumplirá catorce participaciones en estas citas.
El Tiempo, de Bogotá, colmó de elogios en 1940 a Alfonso Suárez. En 2016, AS, de Madrid, recordó a Jorge 'Chompi' Henriques.
Jorge Arriola Müller, de 86 años, ha estado presente en catorce mundiales y ya tiene todo listo para ir a Estados Unidos, México y Canadá 2026.
EL UNIVERSO introdujo esta disciplina en el país. Urge que se clarifique la relación entre el Viceministerio del Deporte y el COE.
Hoy los presionan los delanteros cuando van a sacar, el juego es más veloz, la pelota viborea y los atacantes aprendieron nuevas formas de definición.
En el Mundial de 1930 los entrenadores no revestían ninguna importancia. Los equipos eran armados por los delegados al torneo o estos designaban al capitán.
Comenzó a entregarse en 1978. Y Mario Kempes alcanzó el triplete dorado: campeón, goleador y balón de oro.
Enrique Macaya Márquez recibió en Catar 2022 el reconocimiento de la FIFA y la AIPS al periodista en actividad con más mundiales de cobertura: 17.
Sebastián Beccacece es timorato, como Gustavo Alfaro. Roguemos para que en el Mundial 2026 aparezca un volante que piense.
Cada vez que Hungría sacudía la red, sacudía también el alma cuscatleca, hendía su orgullo. Y fueron dos, tres, seis, hasta llegar a diez.
Cayó como cae un bulto pesado desde un décimo piso, se estrelló contra el suelo e hizo un ruido seco. Es Italia, un cadáver futbolístico. Volvió a quedar fuera.
En Ecuador-Marruecos el análisis fue sustituido por una épica de utilería. La crítica se ve como amenaza y se elogia por obligación.
Una extraordinaria Argentina conquistó su tercera corona. Jugó con seguridad de asombro.