El deceso de Luciano Macías Argenzio, el anterior 5 de agosto, conmovió las fibras más sensibles de los aficionados al fútbol. No solo de la enorme legión de fanáticos del ídolo del Astillero, sino de todos los que guardan en su memoria el ejemplo del casi extinguido amor por la camiseta y la hermosa pasión por una divisa. Luciano lo mostró en los 357 partidos oficiales en que vistió la camisa de seda oro y grana (que se abrochaba con corchetes y se cambió luego por una camiseta), sino también cuando se puso la tricolor 23 veces.