El sábado se cumplieron 70 años de una de las victorias más trascendentes de la historia del ídolo del Astillero, el equipo más popular del país. La idolatría había nacido en 1947 cuando el que fuera hasta entonces un modesto cuadrito incorporó a jovencitos del Panamá SC y con el concurso del mítico Sigifredo Chuchuca, llegado del recinto Buenavista, Pasaje, provincia de El Oro; de Juan Benítez, descubierto por Rigoberto Aguirre en el Juvenil España de las Ligas de Novatos; y de Guido Andrade, alero zurdo milagreño que sorprendió a la afición porteña por su juego elegante, al que agregó lo que hoy se llama ‘actitud’, y para la época se conocía como garra, ingrediente que enamoró pronto a los asiduos a las graderías del viejo estadio Capwell.