La fiebre de Mickey Mouse no solo contagió a los niños de entre las décadas del sesenta al noventa, sino que ha sido transmitida a sus hijos y nietos, que hoy son niños que no superan los 10 años. “Hasta cuando era adolescente me fascinaba el ratón y la Minnie. Tengo peluches de estos muñecos que me regaló el que ahora es mi esposo. Y esa misma emoción les hago sentir a mis tres hijas cuando les compro cuadernos, agendas o cosas de decoración para su cuarto”, comenta Magali Ribadeneira, que hace cuatro meses festejó los dos primeros años de vida de su tercera hija con adornos de este personaje.

En las matinés de los infantes más pequeños, Mickey y Minnie son los personajes más solicitados, agrega la parvularia Teresa Toledo, quien lleva diez años animando fiestas y eventos.  “Soy una fanática del ratoncito, crecí con él y me gustaba desde niña. Como no he tenido la oportunidad de viajar para conocerlo decidí convertirme en ellos –por momentos– para alegrar a los niños que tampoco han tenido la oportunidad de verlo, así como a los que sí han ido”, relata.

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Cuando empezó con la animación ella se disfrazaba de Mickey. Dice Toledo que al hacerlo se sentía en un mundo mágico e imaginaba estar en el parque de Walt Disney. “Mandé a comprar el traje en EE.UU. y me aprendí y sigo aprendiendo con emoción los pasos, la voz y la mímica que hacen y hasta parte de las actuaciones”.

En jugueterías, librerías y locales de artículos de fiestas infantiles también se encuentran objetos decorativos del personaje de Disney. “Quienes más lo llevan son las madres con niños pequeños”, relata Joselyn González, vendedora de la tienda Toy Fiesta, de la avenida Francisco de Orellana.

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Entre los fanáticos de Mickey también están quienes han viajado a Orlando, Florida, para conocer a su muñeco preferido. “Viajé por primera vez a los 12 años. Me pareció un mundo maravilloso. Pude acercarme al ratoncito, quien me dio un autógrafo. Hacía las mímicas del personaje, bailaba y saludaba como él, pero no hablaba. Cuando salí del colegio me contrataron como traductor en una agencia y fui así por cinco años ... Con el tiempo vi que había varios Mickey en distintos escenarios y vestidos de acuerdo al lugar que se recreaba”, menciona Mauricio Gil, de 34 años.