Al menos 18 personas murieron y 27 resultaron heridas por un terremoto de 5,1 grados en la escala de Richter, que sacudió varias zonas en la provincia de Agri, este de Turquía, y destruyó casas de piedra y barro.
Soldados se unieron a residentes para rescatar a las víctimas atrapadas entre los escombros y erigir tiendas de campaña y cocinas móviles para los que han quedado sin hogar, según la agencia de noticias turca, Anatolian.
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Una serie de sismos de réplica estremecieron la región.