Son cuatro las provincias en las que rige el toque de queda decretado por el Gobierno. La movilización de 75.000 integrantes de la fuerza pública en acciones focalizadas contra organizaciones criminales tendrá que dar resultados hasta el 30 de marzo. En una estrategia preparada para una quincena resulta temprano esperarlos en una primera jornada, como la que se ejecutó la noche del 15 y madrugada del 16.
El Ministerio del Interior anunció ayer que en la primera operación del toque de queda se detuvo a 253 personas a nivel nacional. No todos son delincuentes, de hecho, en redes sociales se habla de algunos ciudadanos que circulaban violentando el decreto que lo prohíbe entre las 23:00 y 05:00. Las normas se deben cumplir y el éxito de las acciones en torno a la seguridad también depende de la cooperación de la sociedad a la que en este periodo de quince días se le ha solicitado no salir de casa en un horario establecido, excepto fuerza mayor explicada por las autoridades.
“Las acciones implican operaciones de alta complejidad, con presencia coordinada en tierra, aire y mar; control de rutas estratégicas y recuperación progresiva de espacios tomados por las mafias”, advirtió el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo.
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Comprender la situación que atraviesa el país es clave. Ciertamente un sector económico siente efectos y los ciudadanos están acostumbrados a la libre movilidad, pero hay aspectos en una lucha contra la delincuencia en que se deben hacer concesiones para frenar la violencia y recuperar la paz que el Ecuador requiere para complementar el esfuerzo privado y público en crecimiento económico.
En las provincias de Guayas, Los Ríos, El Oro y Santo Domingo de los Tsáchilas está vigente el toque de queda. Los resultados se verán durante quince días, pero no es una estrategia a corto plazo o no debe serlo. En todo el territorio nacional, en mayor o menor medida, los grupos de delincuencia organizada se han introducido, por lo que la tarea es amplia y permanente. (O)






















