El martes pasado, en Cuenca, el ministro del Trabajo, Harold Burbano, anunció el envío de un proyecto de ley para devolver al Secap el aporte de 0,5 % de los salarios que en 2015 se desviaron al IESS. Es clave devolver ese 0,5 % a la inversión productiva (porque es capacitar al trabajador). El ministro reveló que había un aporte de $ 28 millones del BID para la reactivación del Secap.
Pero no retornemos a lo que era antes. Contratos con gente conectada para que provean servicios genéricos de capacitación, compra de equipos sin una planificación previa de lo que se busca. Lo que se necesita es una coordinación del Estado con sectores laborales y gremios empresariales para determinar en qué sectores se necesita capacitación.
Hoy, gran parte de los incentivos a la producción están dados por reducción de impuestos a empresas que hacen nuevas inversiones. Mejor es invertir en capacitación que no es un subsidio que beneficia a una empresa, sino a los trabajadores que adquieren conocimientos que pueden ofrecer a distintos empleadores y percibir mejores salarios. Tener obreros especializados baja costos a las empresas y las estimula a invertir. Por ejemplo, para trabajadores especializados en minería, o para rehabilitar la red eléctrica.
Los sectores a donde se centre la capacitación pueden ser los que se perfilan como prestos a crecer. Unas propuestas vendrán del Harvard Growth Lab, contratado por el Gobierno para buscar nuevas líneas de exportación que por novedosas requerirán capacitación. Pero también en actividades tradicionales, como el cacao.
Los problemas que ha experimentado el mercado del cacao se debe a que los dos tercios de la oferta mundial de grano vienen de países alrededor del golfo de Guinea, en el África Occidental, donde las políticas públicas no son favorables a mayor tecnificación. Las empresas de confección buscan alternativas con Latinoamérica en primer plano. ¿Dónde queda Ecuador?
En 2025 Ecuador desplazó a Ghana (cuya producción cayó en 2025) como segundo exportador mundial con 12,9 % del total. En el Ecuador están las mayores compradoras del mundo, Barry Callebaut, Olam, Cargill, Ecom, Mars y Nestlé con plantas y/o oficinas en Durán o Guayaquil. Otras tienen oficinas en Quito. En entrevista con este Diario, el presidente ejecutivo de Nestlé para las Américas, Jeff Hamilton, declaró: “Hoy en día, el 10 % de nuestra producción mundial de cacao proviene de Ecuador. Y tenemos la ambición de llevar ese 10 % al 22 % para el 2035”.
Pero Nestlé así como todas las demás empresas están también en Brasil, que fuera gran país cacaotero (¿ha leído a Jorge Amado? Recomiendo Gabriela Clavo y Canela), así como en Perú y Colombia, que impulsan su producción cacaotera. Tenemos competencia. Una clave para que estas empresas –no solo Nestlé– opten por Ecuador es que los cacaoteros pequeños y medianos y sus trabajadores estén capacitados en las técnicas de cultivo y mejores prácticas ambientales. Si las empresas de confecciones y no solo Nestlé incrementan sus compras en Ecuador al 22 % del total mundial, traerían una gran bonanza al campo costeño y por ende a todo el país.
La capacitación de la mano de obra es vital para mejorar los ingresos del trabajador y diversificar la producción nacional. (O)










