La celebración del carnaval ya llegó y estamos listos para disfrutarlo, unos con brillo y alegría, otros con el solo pretexto de tener unos días de descanso. Un merecido tiempo de permisibilidad y esparcimiento muy diferente a la rutina cotidiana de todos los días.
Cuenta la historia que sus inicios se remontan al antiguo Egipto hace más de 5.000 años, siguieron los romanos con las Lupercales, las Saturnales y los Bacanales, todas celebraciones paganas que culminaban en excesos de comida, bebida y lujuria.
Luego en la Edad Media y una vez al año, era aceptado dar rienda suelta a los comportamientos menos decorosos en una celebración de pasiones humanas que las máscaras y los disfraces permitían esconder la verdadera identidad. Fueron los conquistadores españoles y portugueses quienes lo trajeron a América.
Alrededor del mundo muchos festejan el carnaval, cada uno a su estilo en una siempre alegre fiesta de música, disfraces y desfiles. La mayoría de sus celebraciones se organizan entorno a la exuberancia y la desinhibición del comportamiento.
En Venecia, la gente usa máscaras, pelucas, elaborados trajes de brocado y elegantes capas. En el Mardi Gras de Nueva Orleans, las bandas de jazz desfilan por las calles. En Río de Janeiro, bailan al ritmo de samba con brillantes disfraces. En Trinidad, lanzan espectaculares fuegos artificiales. En Alemania, para el “Fasching” se disfrazan y desfilan en comparsas, por nombrar algunos.
En nuestro lindo Ecuador, el popular festejo se extiende con manifestaciones diversas en las diferentes regiones del país, cambiando según la tradición de ciudades, pueblos y caseríos. Los bailes, festivales gastronómicos, desfiles, exposiciones, comida, agua, flores, frutas, harina, talco, espuma, serán los ingredientes de esta a veces muy folclórica celebración.
En el carnaval ecuatoriano también se fusionaron rituales religiosos y creencias ancestrales incásicos, vinculados con la siembra, la cosecha y el fin del año solar, siendo el “Pawkar Raymi” y la “Paucar Huatay”, los más destacados. Diversas tradiciones se vincularon en una serie de festejos que concluye con el miércoles de ceniza y marca el inicio de la cuaresma cristiana.
El carnaval de Ambato, honra su identidad en la famosa y tradicional fiesta de las flores y las frutas. Un largo desfile de carrozas hermosamente adornadas y decenas de grupos de danzantes recorren las principales avenidas.
En Guaranda, carros alegóricos desfilan con disfrazados bailando y algunos bebiendo el típico Pájaro Azul. En el Cañar, el tamboril anuncia el inicio de las fiestas. En Quito, Cuenca y Guayaquil alegres desfiles y coloridas comparsas estudiantiles recorren las calles céntricas de la ciudad.
En la Costa, se promueven los concursos de bikini, camisetas mojadas, juegos acuáticos, malabares con fuego, competencias de baile y de surf. En Esmeraldas, se realizan vistosos festivales internacionales de la cultura afroecuatoriana y de la Marimba.
Tenemos variedad de festejos y espectaculares manifestaciones culturales, unos más conservadores que otros, pero como reza el himno carnavalero de Guaranda: “Al golpe del Carnaval todo el mundo se levanta, qué bonito es Carnaval”. (O)