El lector conoce la expresión “ojo por ojo, diente por diente”, de siglos de existencia, derivada de lo que se conoce como Ley del Talión, del mismo origen de la expresión “tal cual”, un avance frente a la crueldad del castigo ilimitado al limitarlo a solo lo mismo de un daño sufrido,

En la Biblia judía –Antiguo Testamento para los cristianos– en el texto de Éxodo, se lee “ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie, quemadura por quemadura, herida por herida, golpe por golpe”; y, en Deuteronomio, se prohíbe trasladar los castigos a los inocentes “los padres no morirán por los hijos, ni los hijos por los padres, cada uno morirá por su pecado”.

La democracia fatigada

En la historia de la humanidad, se desarrolló el principio de que normas, justicia y sanción corresponde a instancias del poder nacional de cada Estado y a las internacionales convenidas entre los Estados, con procedimientos a seguirse, con derecho de defensa, lo que tiene amplísima sustentación jurídica.

Si es cierto que, al interior de los países y en las relaciones internacionales, las mejores normativas se pueden quedan en el papel, por las “habilidades” –a veces “mañoserías”– en su burla o distorsión.

En las guerras y en el crimen, aquello de que no puede castigarse a los inocentes, es grotescamente violentado. Misiles y bombas “por error” caen en hospitales y escuelas, los sicarios matan a niños aún de meses, porque más importante que ejecutar a alguien es el aviso o advertencia, “somos capaces de cualquier cosa”.

El futuro de la estrategia

Cada vez que se conoce un acto de violencia criminal, la inquietud es: ¿cuándo y sobre qué o sobre quiénes viene la represalia?, que no siempre será por “ajuste de cuentas” –hay quienes expresan “no tengo temor, porque con nadie me meto”– sino también para amedrentar, que nadie se atreva a correctivos o a no dejarse extorsionar, en que hay casos identificables de entidades y de sectores de negocios y poblacionales en que hay múltiples asesinatos y detenciones de personas.

En lo internacional, ignorando acuerdos multilaterales y convenios bilaterales, sin modificarlos, solo como medidas de hecho, se anuncia y se amenaza con represalias, así como se decide limitar relaciones a países y gobiernos que se alineen. En los hechos, si ha habido prácticas desleales en comercio internacional por costos subsidiados (China y otros países tienen costos subsidiados para su producción de exportación, inclusive laborales, imposibles que se den con regímenes laborales como el ecuatoriano). A las amenazas de represalias, se responde en forma similar, produciéndose escalamientos que deterioran al comercio, a la producción y a la inversión.

El cambio de paradigma

En lo nacional, hay el riesgo de que se potencie más la delincuencia organizada. Hasta que se dé la segunda vuelta presidencial el 13 de abril, ¿podrá haber un acuerdo macro que evidencie que se la va a enfrentar, en forma coherente por las funciones y los organismos del Estado, más allá de quienes serán sus titulares?

En lo internacional, ¿podrá trabajarse en correctivos que no desmonte principios, pero sí elimine o compense prácticas desleales? (O)