Cuando se acerca el periodo preelectoral surgen nuevos partidos y movimientos políticos y, obviamente, quienes los promueven se vuelven notorios. Surgen también quienes están buscando una organización política que los acoja, no importa cuál, pero también aparecen partidos y movimientos que buscan alguien que pueda captar la simpatía ciudadana para que sea su candidato, no interesa lo que piense, ni si tiene o no una propuesta para el desarrollo del país. Interesan los votos que pueda captar.
Veamos qué es un partido político. A través de la historia han nacido algunos conceptos que se pueden resumir, como una organización estable, cuyos líderes, basados en una ideología, construyen un programa de gobierno con el que esperan cumplir sus objetivos, después de captar el poder político que ganan por el sufragio ciudadano. Todos sus miembros deben compartir el concepto de país que quieren construir, partiendo de la realidad y buscando aplicar sus principios y valores a través de proyectos que deben ejecutarse en la acción de las distintas funciones del poder.
En Ecuador, como en otros países, hay una Ley de partidos políticos que deja claro las funciones que le corresponden: promover la participación activa de los ciudadanos, capacitar a sus afiliados para que intervengan en la vida pública y seleccionar a los mejores hombres o mujeres para el ejercicio del gobierno.
Los partidos deben obtener su reconocimiento seis meses antes de la fecha en la que se realizarán las elecciones en las que quieren participar, lo que explica el intenso amor patrio que aparece en una época concreta y el entusiasmo con que se preparan para la competencia.
Para participar en las elecciones, los partidos deben presentar al Consejo Electoral la declaración de principios, el programa de gobierno, distintivos, nómina de órganos directivos y sus integrantes, acta de constitución de directivos, nómina de los promotores, copia certificada del estatuto. Estos y más son los requisitos formales.
Lo difícil es constatar si más allá de la campaña electoral, como lo requiere la ley, han cumplido sus funciones: promoviendo la participación activa de los ciudadanos. Capacitando a los afiliados para que intervengan en la vida pública y aspiren a un cargo que le permita aplicar el proyecto en el que la ideología del partido se convierta en realidad y solución de los problemas de los ecuatorianos. Formando no solo candidatos, sino ciudadanos que, para empezar, entiendan de qué se trata la ideología del partido al que se afilian, conozcan la realidad del país y sean capaces de ejercer el derecho al sufragio, después de analizar profundamente las opciones. Por otro lado, una de las funciones de un partido político es conectar a la sociedad civil con el Estado, de esa manera se cumpliría su derecho a la participación.
Es posible que esta reflexión nos lleve a constatar que en nuestro país hay, ciertamente, crisis económica, crisis energética, crisis de seguridad, crisis de políticas sociales, crisis educativa y en su base, crisis política. Porque, no nos engañemos, entre los partidos registrados, no son todos los que están y en ellos no están todos los que son. (O)