Un joven fue asaltado con un cuchillo, tres policías interrumpieron el delito; uno de ellos –el cabo Olmedo– siguió al ladrón por una cuadra. Luego, en el juicio se enfrentan la versión del uniformado con la de Fiscalía y sus peritos, incluyendo 12 balas extraídas de las espaldas de los dos asaltantes. En enero, el cabo Olmedo fue sentenciado por tres jueces a indemnizar económicamente a las familias de los muertos, multa, e ir preso 3 años por extralimitarse en el uso de la fuerza. La defensa y Fiscalía apelaron, en segunda instancia nuevos jueces lo volvieron a encontrar culpable, dos de ellos aumentaron la pena a 13 años.

Rescatistas en catástrofes, médicos, así como policías, toman decisiones en circunstancias extremas y rápidas. Existe alto riesgo de cometer errores. La forma de disminuirlos es el análisis abierto, no con fines punitivos sino educativos y de mejora. Eso no pasa en Ecuador.

En los últimos siete años, 81 policías han sido procesados por extralimitación en un acto de servicio, algunos por uso excesivo de la fuerza. Casi ninguno llegará a condena. Hay miles de acciones en que la Policía utiliza bien su arma, muy pocas llegan a ser cuestionadas y por excepción a juicios. Por otro lado, de los casos evidentes de violencia improcedente, solo si se mostraron en medios de comunicación se presiona a la justicia e institución policial para sancionarlos. No se puede ver el resultado final de las investigaciones en ningún lugar de libre acceso, como tampoco se pueden conocer datos de policías en actos delincuenciales. Al contrario, hay una cerrada defensa a los uniformados, incluso antes de conocer los hechos.

Desde el presidente hasta el último opinador de redes sociales, todos deberíamos educarnos para ser mejores...

Lejos de educar a la población para entender que un policía armado requiere capacitación continua y un amplio entrenamiento, las autoridades evitan hablar de las falencias de la institución y con ello de mejorarla. Desde este año saldrán nuevos policías con apenas seis meses de entrenamiento a las calles. Son demasiados los casos en que policías han herido o matado a personas que fueron víctimas de fuego cruzado, muchas de ellas eran niños. ¿Dónde está el análisis para evitar la repetición de errores? No existe, o es mínimo.

Es altamente probable que Olmedo se equivocó, como también es probable que lo hizo por falencias en su preparación y estado de ánimo en esos segundos. También parece evidente que no ha tenido una defensa adecuada y que la condena es desproporcionada.

Desde el presidente hasta el último opinador de redes sociales, todos deberíamos educarnos para ser mejores y más responsables. Ver todo en blanco y negro es incrementar la gravedad de los problemas en lugar de analizarlos, buscar soluciones y aplicarlas en conjunto mediante acuerdos. Requerimos paciencia de líderes y autoridades, más honestidad. El miedo en la actuación del servidor se disminuye con capacitación y evaluación. El soporte debe ser para mejorar la calidad de vida del policía para que haga bien su trabajo y evitar los abusos. En lugar de respaldo ciego institucional, el apoyo –psicológico, de bienestar social, hasta conductual y cognitivo– es necesario para mejorar la calidad y profesionalidad de cada policía y de su institución. (O)