El futuro de Ecuador dependerá en gran medida de quién gane la presidencia, ya que tanto Luisa González como Daniel Noboa tienen visiones y estrategias muy distintas para el país.
Si Noboa es reelegido, seguramente continuará con sus políticas de “seguridad y mano dura” contra el crimen organizado, incluyendo el uso de las Fuerzas Armadas en operativos contra bandas criminales, pero esta mano dura, hasta el día de hoy, no ha surgido el efecto que los ciudadanos esperamos, seguimos viviendo una inseguridad muy alta, si él ganase todos esperamos que haga un mejor trabajo en el ámbito de la inseguridad.
En lo económico, Noboa mantendría la dolarización y buscaría atraer inversión extranjera, especialmente en sectores como la infraestructura y el comercio. Sin embargo, su capacidad para impulsar reformas dependerá de si logra construir una mayoría en la Asamblea, ya que en su actual mandato ha tenido dificultades en este aspecto.
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En términos sociales, su enfoque es más conservador, por lo que no se esperan grandes cambios en temas como derechos laborales o programas sociales, aunque sí podría continuar con algunas medidas de asistencia para los más vulnerables.
Mientras que si Luisa González llega al poder, su gobierno probablemente tendrá una orientación más social y estatal, con un mayor gasto en educación, salud y programas de apoyo a los sectores más desfavorecidos, lo cual ha sido el punto fuerte, electoralmente hablando, para la línea correísta. También podría impulsar regulaciones más estrictas para sectores económicos estratégicos, siguiendo la línea de Rafael Correa.
En seguridad, aunque González ha sido crítica con algunas de las medidas de Noboa, también propone operativos conjuntos entre la Policía y las FF. AA. para combatir el crimen organizado. Sin embargo, su enfoque podría ser menos agresivo y más enfocado en la prevención y la reinserción social. Por otra parte, sobre el correísmo existe la sospecha de pactos en el pasado con sectores delincuenciales.
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En el ámbito político, su cercanía con Correa podría generar divisiones en el país, especialmente entre quienes apoyan y rechazan el correísmo. Además, si intenta reformar el sistema judicial o ampliar el papel del Estado en la economía, podría enfrentarse a una fuerte oposición, dentro como fuera de la Asamblea.
En fin, el futuro del Ecuador con Noboa se perfila como una continuidad de su actual gestión, con énfasis en la seguridad y la inversión privada. Con González, el país podría moverse hacia un modelo más intervencionista en la economía y una política social más amplia, pero con posibles conflictos políticos debido a la polarización entre correístas y anticorreístas.
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Ecuador tiene muchos problemas desde hace décadas, pero en la actualidad, los ecuatorianos sin fanatismos ni odios, lo que anhelamos es que se gobierne para combatir los dos más grandes problemas del diario vivir: la inseguridad y la corrupción. (O)
Pedro Javier Triviño Rodríguez, biólogo, Barcelona, España