Las paredes de caña y el techo de zinc de las casas vibraron, como si se tratara de un temblor, pero ese movimiento de las estructuras ocurrió por varias explosiones que se registraron en el complejo carcelario de Guayaquil, el fin de semana pasado. Estos episodios de violencia ahora son parte del registro de alarmas de los últimos tres años en el sistema penitenciario.