Buena Fe, LOS RÍOS
Cuatro miembros de una misma familia fueron acribillados; los criminales se ensañaron con los más jóvenes y dejaron a una infante de un año como única sobreviviente.
El hecho ocurrió la madrugada de este jueves. El silencio de la parroquia rural Patricia Pilar, del cantón Buena Fe, fue destrozado por ráfagas de fusil.
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Alrededor de las 04:00, un grupo de sicarios irrumpió en una vivienda del Sector Diez para ejecutar una de las matanzas más crueles registradas en la provincia de Los Ríos en lo que va del año.
Al llegar al sitio, los agentes de la Policía Nacional se encontraron con una escena cruel. En una de las habitaciones estaban los cuerpos de Jenny Verónica Peña Arroyo, de 49 años, y su esposo, Luis Modesto Saltos Zambrano, de 52, ambos con múltiples impactos de bala.
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La crueldad contra los jóvenes
Sin embargo, el horror fue mayor al revisar el resto de la vivienda. En otro dormitorio fue hallado el cuerpo de Karely Saltos Peña, de 19 años, y en el área del baño el de su conviviente, Marcos Ortiz Flores, de 18.
Ambos jóvenes no solo fueron fusilados, sino que sus victimarios los decapitaron. Tras un rastreo exhaustivo por los alrededores de la finca, los uniformados confirmaron que las cabezas no fueron localizadas.
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La niña sobreviviente
En medio de la sangre y el caos, los asesinos dejaron con vida a una niña de apenas 1 año de edad, hija de la pareja de jóvenes. La menor, que apenas el domingo pasado había celebrado su primer cumpleaños, fue testigo presencial del exterminio de sus padres y abuelos.
Reacciones y contexto del crimen
“Mi niño, tu mamá está aquí”, exclamaba entre gritos de dolor Fabiola Flores, madre del joven Marcos, quien recordó que su hijo se había mudado a la finca de sus suegros hace apenas tres semanas para trabajar en un sembrío.
Con este múltiple crimen, el cantón Buena Fe suma nueve asesinatos en menos de 48 horas.
Investigación en curso
La Policía analiza si el ataque responde a una represalia dirigida o a un conflicto entre bandas, aunque los familiares aseguran que las víctimas no habían reportado amenazas previas.
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Los cuatro cuerpos fueron trasladados al centro forense de Quevedo para las autopsias de ley, en tanto que la comunidad de Patricia Pilar permanece bajo una tensa calma y un miedo profundo. Mientras, las autoridades buscan determinar si existe conexión entre los tres hechos violentos que han ensangrentado al cantón en los últimos dos días. (I)




