La noche del 19 de noviembre de 2025, las cámaras de vigilancia del ECU 9-1-1 captaron a dos adolescentes a bordo de una motocicleta en la avenida Circunvalación Norte y Guayas, en Machala.
Uno de ellos lanzó un objeto al interior de una ferretería y, posteriormente, colocó otro artefacto similar en la puerta de ingreso.
Policías que estaban por la zona fueron alertados y acudieron al lugar.
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Al percatarse de la presencia policial, los adolescentes intentaron huir; sin embargo, se inició una persecución que terminó con su aprehensión.
Los adolescentes fueron procesados por terrorismo, un delito tipificado en el artículo 366 del Código Orgánico Integral Penal (COIP).
Un juez de Familia, Niñez y Adolescencia –que conoció la causa– sentenció esta semana a ocho años de internamiento institucional a los dos adolescentes implicados. La sentencia llegó después de que se determinó que los adolescentes eran responsables del delito de terrorismo.
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Durante el proceso, el Fiscal de la Unidad de Justicia Juvenil demostró que la noche del 19 de noviembre de 2025 las cámaras de vigilancia del ECU 9-1-1 captaron a los adolescentes.
Además, se determinó en la inspección efectuada por las autoridades que los objetos eran artefactos explosivos de alto poder, con cápsulas detonantes y mechas de seguridad, que a simple vista presentaban signos de deflagración.
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Según los miembros del GIR (Grupo de Intervención y Rescate), si estos hubieran explotado en el sitio donde fueron colocados, la onda expansiva habría alcanzado un radio de 50 metros, lo que habría causado víctimas mortales y daños materiales significativos.





