Ni la Fiscalía del Guayas ni la Judicatura se han pronunciado sobre la supuesta fuga de la pareja que es sospechosa de haber violado, quemado y torturado a dos hermanos de 6 y 8 años que fueron rescatados y hospitalizados hace más de dos semanas en Naranjal.
El menor permanece en estado crítico en un hospital infantil de Guayaquil, pues además de abuso sexual y los golpes, tiene graves quemaduras en la mayor parte de su cuerpo y hasta el momento ha sido intervenido en siete ocasiones.
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La niña de 8 años, quien ya recibió el alta médica, está bajo el cuidado del Estado y señaló a su madrastra por las agresiones.
La mujer y el padre de los menores fueron detenidos el 5 de septiembre, pero horas después se los liberó por orden judicial, pues la fiscal del cantón no habría solicitado la prisión preventiva. Además presentó cargos solo contra la madrastra por violencia intrafamiliar.
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El juez Wilmer Palma otorgó medidas cautelares a la madrastra de los menores porque supuestamente la mujer está dando de lactar, pero además ordenó que los otros cinco hijos de la pareja sospechosa sean devueltos a los padres.
Ahora los niños y los sospechosos de haber torturado a los menores se habrían fugado. Los vecinos dicen desconocer el paradero de la familia.
La madrastra y el padre señalaron a la Policía hace dos semanas que los niños se quemaron con la sopa, sin embargo, los médicos hallaron huellas de maltrato que evidencian que los menores han sido abusados de forma constante.
Hasta este martes el menor de 6 años sigue en estado crítico en el área de quemados del hospital Francisco de Icaza Bustamante.
La coordinadora zonal 8 del Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES), María Gabriela García, indicó la semana pasada que los médicos que recibieron al niño en el hospital de Naranjal el 4 de septiembre no notificaron a la Policía. La funcionaria explicó que ese día le atendieron las quemaduras y que el menor fue enviado a su casa con su madrastra, pero la mujer volvió a llevarlo al hospital porque empezó a convulsionar. En ese momento recién se llamó a las autoridades y se denunció el maltrato.
Horas después llegó al hospital la niña de 8 años, que ahora está bajo el cuidado del MIES en una casa de acogida.
A García le preocupa el estado de los otros hermanos, pues los procesados pueden seguir torturándolos. Además, se indaga por qué al padre de los menores la fiscal y el juez no lo procesaron pese a los antecedentes de maltrato.
El Centro de Promoción y Acción de la Mujer asesora a la madre de los menores y ha presentado una acusación particular en este caso. El departamento legal de ese colectivo social señala que deberían reformularse cargos, pues por violencia intrafamiliar podrían estar máximo 90 días presos y en este caso hay una evidente violación y tortura. Estos delitos son penados con 20 años de prisión. (I)