“Le decían que yo era una piedra de tropiezo porque no quería ir a la iglesia, que se separara de mí y que me quitara a las bebés que ellos las iban a criar”, cuenta Primitiva Cuerves, una madre venezolana que desde hace diez días busca desesperada a su hija de 2 años, a quien presume que se la llevó su esposo cuando ella salió a trabajar el lunes 31 de mayo.