El silencio de la noche en el suburbio de Guayaquil se vio interrumpido el jueves, 15 de enero, cuando un artefacto explosivo fue detonado en un conocido local de encebollados.

Ocurrió en las calles Maracaibo, entre la 32 y la 33, en Guayaquil.

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El incidente, que las autoridades investigan como un posible caso de extorsión, ocurrió alrededor de las 23:30 y quedó registrado en una de las cámaras de videovigilancia del sector.

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En las imágenes captadas se observa a un joven caminando hacia el local. El sospechoso encendió el explosivo fuera del ángulo de la cámara, lo lanzó y huyó del lugar. Sin embargo, el artefacto detonó segundos antes de que pudiera alejarse completamente, el atacante podría haber sido alcanzado por la onda expansiva.

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El estallido causó daños significativos. La puerta metálica quedó perforada, y el personal del establecimiento, que llegó en la mañana del viernes, manifestó estar consternado por lo sucedido.

Aunque los propietarios no han dado declaraciones hasta el momento, se conoce que el negocio es un ícono del sector con más de 30 años de historia, conocido por su venta de encebollados y platos típicos.

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El inmueble afectado es una vivienda de tres pisos, donde los propietarios aparentemente residen en los niveles superiores. Por esta razón, el temor entre los residentes y comerciantes de la zona se ha intensificado.

La Policía Nacional ha reforzado su presencia en el área y continúa investigando los hechos.

Hasta el momento, los agentes revisan las grabaciones de otras cámaras cercanas para reconstruir la ruta del sospechoso, determinar si actuó solo o con ayuda de cómplices y establecer posibles conexiones con vehículos que lo habrían esperado en las inmediaciones. (I)