La mañana de este viernes, 3 de abril, cerca de 3.000 personas participaron en el viacrucis del Viernes Santo que recorrió de este a oeste la ciudad de Machala, en una de las manifestaciones religiosas más numerosas de la Semana Santa en la capital orense.

Hombres, mujeres, niños y adultos mayores avanzaron en familia por varias calles de la ciudad con velas encendidas, cruces de madera, ramos y otros distintivos religiosos en una caminata de fe que convirtió el espacio público en un escenario de oración, reflexión y recogimiento.

Durante el recorrido se escenificó el paso de Jesucristo hacia el Calvario, siguiendo las estaciones del viacrucis que recuerdan la pasión y la muerte de Jesús. Los asistentes acompañaron cada momento con cantos, rezos y muestras visibles de devoción.

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La procesión avanzó por sectores del este de Machala a la zona céntrica y occidental. En el trayecto se fueron desarrollando distintas estaciones, entre ellas una ubicada en la calle Francisca Quirola y avenida 25 de Junio, donde se recordó la primera caída de Jesús.

Más adelante, el recorrido continuó hacia otro punto de oración en la avenida 25 de Junio y Babahoyo, a la altura de una farmacia del sector, donde los fieles siguieron la representación del camino de la cruz y la ayuda de Simón Cirineo.

Durante la jornada, un sacerdote explicó a los presentes el significado de esta celebración dentro de la Semana Santa y señaló que este recorrido invita a cada cristiano a recordar “el camino de la cruz, el camino de la salvación”, no solo como memoria de la pasión de Cristo, sino como una reflexión sobre la propia vida.

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El religioso agregó que la cruz, dentro de la tradición católica, es el símbolo de la salvación y del sacrificio de Jesús por la humanidad. En su mensaje insistió en que caminar con el Señor también implica asumir la propia cruz y transformar la vida desde la fe.

Testimonios de fe

Betty Oyola caminó con una vela encendida como señal de agradecimiento. “Esta velita representa mi salud”, expresó emocionada al contar que participó como cumplimiento de una promesa personal.

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La mujer relató que enfrentó una grave afectación de salud vinculada al útero y que, tras una operación, recibió una noticia que atribuye a su fe en Dios. Dijo que, aunque participa cada año en esta jornada, en esta ocasión su presencia tuvo un significado especial por haber superado ese episodio.

Otro de los participantes fue Francisco Quezada, quien cargó una cruz durante el viacrucis y aseguró que asiste cada año movido por la convicción religiosa. “La fe nos mueve montañas”, sostuvo al explicar que para él esta celebración es una forma de agradecer a Dios y de reafirmar su esperanza.

Quezada también vinculó esta expresión de religiosidad con el contexto social que vive el país. En medio de la inseguridad y la violencia, manifestó, considera necesario que la juventud y la niñez se acerquen más a Dios como una forma de encontrar guía, protección y sentido de comunidad.

Roxana Alonso, otra de las asistentes, contó que participó por una promesa relacionada con su recuperación física. Señaló que el año pasado no pudo acompañar el viacrucis, pero que ahora volvió a las calles convencida de que la fe la ayudó en su proceso de rehabilitación.

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Alonso añadió que mantiene una tradición familiar de más de dos décadas junto con su padre, con quien carga la cruz cada Viernes Santo desde que era niña. Para ella, esta jornada representa sacrificio, memoria y también la oportunidad de agradecer por poder volver a caminar.

La procesión de este viernes una vez más mostró que en Machala la Semana Santa sigue siendo una manifestación de fe profundamente arraigada. (I)