Marcado por los ataques, los cuestionamientos, las burlas, los supuestos alias en el caso Liga2 y los presuntos casos de corrupción de cada uno, así se desarrolló el debate presidencial que organizó el Consejo Nacional Electoral (CNE) este domingo 23 de marzo y en el que se enfrentaron Luisa González, candidata de la alianza Revolución Ciudadana-RETO, listas 5-33, y Daniel Noboa, presidente de la República y aspirante de Acción Democrática Nacional (ADN), lista 7.
Si bien el formato de este espacio no tiene el propósito de proclamar un ganador se vuelve inevitable que en redes o a través de otros actores políticos se haga una valoración sobre el desempeño de cada uno de los participantes. Varios analistas consultados por EL UNIVERSO coinciden en que el debate no tuvo un ganador claro, pero que el presidente-candidato sí logró presentar algunas de sus propuestas, mientras la candidata del correísmo se concentró en el ataque.
Para Cristian Carpio, analista político y docente universitario, ambos candidatos salen del debate de la misma forma que entraron, casi en un empate técnico, y sin haber podido capturar otros electorados ni capitalizar más votos. Considera que es una oportunidad perdida para ambos candidatos.
“Fue un debate lleno de ataques, críticas y con poca opción para presentar las propuestas. Quizá al Gobierno le ayudó un poco más el poder centrarse en algunas de las políticas públicas que ya están en vigencia y que quiere apalancar como propuesta de campaña”, menciona.
Sobre González, específicamente, Carpio considera que en los dos primeros ejes su participación destacó ya que presentó cifras, mientras en los demás terminó “cayendo en una trampa de ataques, de referencias personales”.
Carpio considera que este debate no va a ayudar a captar votos y que lo que se hizo fue continuar con la polarización y lo que hicieron ambos candidatos fue reducir los espacios para captar los votos nulos, blancos e indecisos.
Ahora, dice Carpio que será clave el posdebate y cómo vayan a calar las diferentes acusaciones que hicieron ambos y que repercusión tienen en la ciudadanía. Respecto a la discusión en redes, menciona que muchos usuarios cuestionaron los insultos expresados por la aspirante del correísmo al igual que el que haya repetido la frase “Daniel, no mientas otra vez”.
Leonardo Intriago, consultor político, comenta que la expectativa previa al debate era muy alta y que la ciudadanía esperaba un intercambio de ideas y contraposición de propuestas para tomar decisiones, sin embargo cree que el espacio se convirtió en un “cuadrilátero”.
“La tensión se evidenció desde la llegada de la candidata González, quien en sus primeras declaraciones a la prensa, dejó claro cuál sería su estrategia. El ataque. Mientras que Noboa denotó, desde su lenguaje no verbal, sobriedad, seguridad y confianza, incluso desde su imagen, evidenciando una conexión con un electorado joven”.
Para Intriago esa tensión se afianzó en el saludo inicial, en el que González permaneció rígida y vehemente y Noboa calmado y sonriente, sin salirse jamás del libreto.
“El permanente ataque y contraataque de los candidatos, desvirtuó en parte, el impacto y retentiva de las propuestas de cada eje planteado. La conversación digital durante el debate se centró en las acusaciones entre los candidatos, ampliando la grieta”, refiere.
Para el consultor, la campaña quedó abierta, sin embargo dice que lo quedó claro fueron “los modelos de gobierno que cada candidato propone”.
Además, sobre la puesta en escena de cada uno, considera que González no fue coherente con las ultimas declaraciones sobre su superioridad en las encuestas y que “el ataque incesante proyectó un recurso desesperado”.
“Entrar desde el inicio con agresividad, sin control, no garantiza un “knockout” inmediato. Hasta los boxeadores se toman su tiempo para analizar movimientos y decidir el ataque”, menciona mientras dice que Noboa, “no cayó en la constante provocación, mantuvo serenidad, nunca se desencajó” y más bien “utilizó varias veces el recurso de la ironía, logrando sacar de control a su contrincante”.
Antuan Barquet, analista político, dice que desde el inicio del debate, ambos candidatos marcaron un contraste claro en sus narrativas. Luisa González planteó su visión de “orden, trabajo y paz”, mientras que Daniel Noboa apostó por “futuro y libertad”.
Barquet dice que los estilos comunicacionales también reflejaron esta diferencia. “Noboa se mostró sereno, utilizó un lenguaje cercano y buscó posicionar ideas sin caer en la confrontación. Su estrategia fue proyectar un liderazgo resolutivo, más orientado a la acción que al ataque. En contraste, González usó el debate como plataforma para amplificar las críticas a la gestión de Noboa, en especial en materia de seguridad”.
Para el analista, “el debate dejó en evidencia no solo dos modelos de liderazgo, sino también la necesidad de elevar el nivel del discurso político en el país”.
“Más que intercambios de frases y ataques cruzados, los ecuatorianos requieren propuestas claras y soluciones concretas. En este escenario, el reto para ambos candidatos no es solo ganar el debate, sino convencer con hechos y argumentos que representan el camino correcto para Ecuador”, opina.
Por su parte, el analista político Ricardo Flores cree que no hubo un ganador claro, aunque considera que Noboa dio mejores sensaciones al final.
“El debate contuvo muy pocas propuestas y demasiados ataques, siendo Daniel Noboa quien propuso un poco más. Se vio a una Luisa González sumamente agresiva, atacando a Noboa, quien nunca perdió la calma. González, por su parte, conforme fue avanzando el debate empezó a perder la calma y cometió errores”, dice Flores.
Para Flores, entre los principales errores de la candidata del correísmo, está haber mencionado a la hija del presidente, “una línea roja que nunca se debe cruzar y aceptar que iba a reconocer el régimen de Nicolás Maduro.
“Más aún, reconocer a Maduro para poder expulsar a los venezolanos del país, lo que demuestra una falta de humanidad que se contradice con su discurso de izquierda”, dice.
Flores considera que Noboa, por su parte, se equivocó al no señalar que sí cobraría las deudas del SRI de las empresas de su familia.
“El debate lo que generó fue una mayor polarización, es decir, quienes ya estaban decididos por uno de los candidatos reforzó su idea, pero no creo que haya servido para captar a quienes aún se encuentran indecisos”, subraya.
Para Estefanía Luzuriaga, analista política, el debate comenzó de manera equilibrada, pero a medida que avanzaba considera que Noboa logró consolidar su posición manteniendo una narrativa coherente y alineada con sus propuestas, lo que le permitió controlar la agenda del debate a partir del tercer eje.
“Noboa utilizó un enfoque discursivo basado en el señalamiento de logros alcanzados por su gobierno, propuestas y críticas al correísmo. Su gestión del tono en sus intervenciones puede fortalecer su percepción como un líder estratégico y equilibrado. Por otro lado, Luisa González apostó inicialmente por un enfoque tecnocrático, usando datos y cifras para proyectar un liderazgo basado en hard skills. Sin embargo, su estrategia se fue desdibujando debido a la falta de consistencia argumentativa y el aumento de su agresividad discursiva”, dice la analista.
Para Luzuriaga, “la excesiva confrontación y los vacíos en sus planteamientos disminuyeron su capacidad de generar una propuesta sólida, desplazándola hacia un enfoque reactivo”.
Para el analista político Alfredo Espinosa el debate se caracterizó por ser “accidentado” y aunque el formato preparado por el CNE fue mejor a otros anteriores, “no llega a cumplir con las expectativas de los ciudadanos, que es que los candidatos den sus propuestas, que debatan y que le expliquen a la ciudadanía cómo pretenden gobernar”.
Critica que la discusión entre los presidenciales parecía ir por exponer quién “está menos involucrado con el narcotráfico, y eso es peligroso, porque la discusión se supone que es entre estadistas, entre líderes, entre personas que van a representar a una nación, a un país, no entre quién está más o menos involucrado con estos hechos”.
“Esa posición genera cierta desilusión y da cuenta de que la mafia, el narcotráfico ha penetrado mucho en la política”, consideró.
Otro hecho, es que considera que ambos no respondieron de manera técnica y prefirieron agredirse.
“Fue un debate de muchos qués y pocos cómos. Eso da cuenta de que los ciudadanos no tienen mucho en qué escoger lo que podría provocar que el voto nulo sea una opción para aquellos que ven que ninguno de los dos candidatos los representa. Otro elemento que está en disputa es qué le importa más al elector, qué le importa más al elector promedio, al ciudadano”, subraya.
En tanto, ahora ambos presidenciables se alistan para cumplir con sus actividades proselitistas dado que la campaña electoral arrancó oficialmente este domingo 23 de febrero desde las 00:00.
La campaña electoral de la segunda vuelta para la elección de binomio para la Presidencia de la República durará un total de 19 de días, finalizando el jueves 10 de abril a las 23:59. (I)