Dos jueces estadounidenses admitieron a trámite la semana pasada demandas que consideran que el Deutsche Bank fue demasiado permisivo con las cuentas de Biscayne Capital, el grupo financiero manejado por ecuatorianos y acusado de piramidación de capitales y lavado de activos. Uno de los demandantes pide $ 200 millones del banco de origen alemán.