Carlos Pólit estaba desesperado. Con una retahíla de argumentos defendía su inocencia y la de su hijo John ante su amigo, el empresario Diego Sánchez Silva, por el caso Odebrecht. Buscaba convencerlo para llamar, juntos, en ese instante, al entonces contralor subrogante en funciones, Pablo Celi De la Torre, con el fin de pedirle ayuda. En su argumentación, mencionó al presidente Lenín Moreno Garcés.