Inés Díaz Chirán es oriunda de Imbabura y pertenece al pueblo natabuela nacionalidad kichwa. Es candidata a la Vicepresidencia de Ecuador por el partido Sociedad Unida Más Acción (SUMA) lista 23, junto con Enrique Gómez Váscones, quien es el postulante presidencial para los comicios generales de 2025. Ha militado en el partido SUMA desde hace doce años, cuando Mauricio Rodas fue candidato presidencial y exalcalde de Quito. Es crítica de la educación intercultural porque no comparte que haya una ‘educación para indígenas’. “La educación, salud debe ser una sola para todos como lo dice la Constitución”, opina Díaz, quien cuenta que conoció a su compañero político Enrique Gómez mediante reuniones virtuales en la construcción del plan de trabajo, por lo que una relación más cercana está en construcción. Esto debido a que el binomio presidencial se formó en apenas días, tras la descalificación de Jan Topic Feraud y la renuncia de Mishelle Calvache Fernández, quienes fueron los primeros nominados a esa dignidad.
¿Fue una sorpresa esta nominación o ya se había preparado para esto?
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Yo soy parte de SUMA desde hace doce años. Trabajé en la primera campaña electoral con Mauricio Rodas a la Presidencia de la República. La gestión social en la que me desenvuelvo me permitió ser parte del ámbito directivo del partido y estos años he pasado abriéndome tanto en el espacio público y político. Luego, no teníamos previsto que esto vaya a darse, pero en el partido siempre se incentiva a que las mujeres y jóvenes puedan irse formando.
¿No es una candidata que surgió en un momento de apuro por nominar candidatos?
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Más allá de la política partidista, hay cercanías en el ámbito social, público, privado. Para mí esto no es nuevo, he pasado muchas etapas en SUMA. Hay muchos ciudadanos que trabajan, no para tomarse la foto o para llegar a cargos públicos, de hecho, el ejercicio de la política partidista es vista de forma peyorativo y más ahora relacionado con una cuestión de inseguridad. Y sí, la ciudadanía creo que se llevó esta sorpresa. Primero, por una descalificación totalmente inconstitucional de Jan Topic y posterior a eso, el reto del partido de articular una nueva elección del candidato a la Presidencia, porque eso era el primer problema que debíamos resolver. Ante eso, pues Transforma (el grupo político de Jan Topic) y SUMA articularon muy bien un proceso integrado por la tecnología, que es lo que no se hace en otros partidos políticos. A veces creemos que conglomerar a mucha gente en un espacio le da la legitimidad para elegir un candidato, pero luego de la pandemia nosotros nos acostumbramos a esta cuestión de la virtualidad y de poder conectarnos de otras maneras, y es lo que hicimos. En el caso del candidato a la Presidencia, por ejemplo, se eligió mediante esta plataforma y, en mi caso, obtuve los votos necesarios porque tengo una trayectoria. Además, trabajé en la construcción del plan de gobierno conjuntamente con Jan.
¿Cómo se conocieron con el candidato a presidente, Wilson Gómez?
La verdad es que lo conocía por las reuniones en la plataforma Zoom, porque él fue parte del proceso de armar el plan de gobierno. Hubo una multiplicidad de personas que participaron y él fue parte en el ámbito estratégico.
¿Son parte del partido?
Del partido no, no lo conozco. Recién lo había conocido cuando hacíamos el plan de gobierno, porque incluso se sumaron algunos profesionales que no son políticos, pero que fueron convocados. Fue un proceso amplio de debate que hicimos para elegirlo.
No es novata en el sector público, privado y en la política. ¿Qué quisiera hacer de llegar a ser electa vicepresidenta?
Hay dos momentos. El inmediato para articular la unidad y devolverle la institucionalidad a la Vicepresidencia, porque no podemos violentar algo que está en la Constitución. Un segundo espacio, a mediano y largo plazo que planteo es llevar adelante un proceso nacional para debatir cuál es el papel de los vicepresidentes. Es necesario que hagamos una enmienda constitucional o es necesario que desaparezca el cargo de vicepresidente. Eso debe ser parte de un debate amplio. No podemos tomar una decisión mientras los ecuatorianos enfrentamos una persecución y un descrédito de lo que es esta figura. Para mí es un ejercicio de equilibrio del poder. El cargo de vicepresidente, más allá de que le reemplace o no al presidente tiene que ser un ejercicio de equilibrio del poder.
¿Y usted, qué quisiera hacer? Porque el presidente le puede decir que vaya de embajadora, que trabaje en lo social…
… Claro, incluso, ‘le delego estar sentada en la Plaza Grande’ y estaría bien delegado porque la Constitución lo dice, me puede delegar cualquier cosa. Por eso se deben asumir compromisos justamente desde el ámbito constitucional, de devolverle la institucionalidad. Por ejemplo, en el caso de SUMA construimos juntos el plan de gobierno y, en ese sentido, no nos han disminuido a decir: ‘usted va a trabajar por los indígenas’. Planteamos que en seguridad haya una experticia en la introducción de la tecnología, en el ‘plan escudo’, desde la parte social articulamos con algo interesante, que son las competencias del Ministerio del Interior para trabajar en los territorios, con las comunidades. No comunidades vistas desde los pueblos y nacionalidades, sino con los comités de seguridad de los barrios. Si no conozco a mi vecino, ¿cómo le puedo ayudar?, ¿cómo voy a tener la sensibilidad para ayudarlo si algo le pasa? Eso sucede en las urbes. Cómo voy a tener la sensibilidad, la empatía de poder trabajar o de poder ayudar a mi vecino que está siendo asaltado en la calle si no le conozco, no me importa y cierro las ventanas. Hay que trabajar en una sociedad empática.
Cómo evitar esa pugna de poderes entre el presidente y el vicepresidente, esas rupturas en una función del Estado.
Nosotros trabajamos desde armar el plan de gobierno, estuve inmiscuida en esta tarea. Porque hubiesen hecho el plan entre cuatro iluminados y estaba bien. Pero no, esto se abrió a que los miembros de SUMA, de que los candidatos vayan poniendo sus propuestas. Eso nos dio una cercanía con Jan y ahora con Enrique. Con Enrique estamos articulando y trabajando en esas cercanías y, a partir de esas cercanías, en lealtades. No por nada estoy doce años en SUMA, tranquilamente me puedo cambiar de partido político. Pero un elemento importante es honrar los compromisos y sobre todo mantener la lealtad a un pensamiento y a un principio político del que yo creo participar.
¿Llama la atención que la mayoría de los binomios estén conformados por las mujeres a la Vicepresidencia y los hombres a la Presidencia?
Sí, la mayoría de binomios, por no decir casi todos, están con candidatas a la Vicepresidencia. Pero dentro de esa lógica celebro que haya tres candidatas que vienen de pueblos y nacionalidades y del ámbito social. Eso es una ganancia. Luego, esto de la paridad de género que hemos ganado, no es tan real. Los partidos políticos necesitan invertir más en la educación de las mujeres, para que puedan asumir estos espacios de decisión. Estar en un espacio de decisión conlleva una responsabilidad tremenda.
Ha posicionado un mensaje de dar institucionalidad a la Vicepresidencia. Cree que la vicepresidenta actual, Verónica Abad, no tiene apoyo ni de las mismas mujeres
Siempre parto y, mi vivencia ha sido de lealtad a las cosas que hago. Lealtad con la organización, lealtad con el pueblo a donde uno pertenece, lealtad con el partido político. Si uno no guarda las lealtades, uno no puede equivocarse dos veces. Como mujer, no puedes equivocarte, como indígena no puedes equivocarte porque tienes los ojos mirándote y tienes la responsabilidad de prepararte doblemente, no solo por el qué dirán, sino porque así uno se siente bien. Verónica Abad, en un principio, incluso deslegitimó la lucha de las mujeres, según videos publicados de tiempo atrás. Y ahora ella pide el apoyo de los grupos o colectivos de mujeres. Eso es muy complejo. Hay que tener una coherencia con lo que se dice y con lo que se hace. Lejos de eso, soy totalmente solidaria con este ataque a la institucionalidad a la Vicepresidencia, porque puede estar un hombre o una mujer.
¿Usted tendría un accionar de lealtades?
Si no tengo esa lealtad, esa coherencia con lo que digo y con lo que hago, mal podría representar algo, o hacer algo que tenga sustento, una acción, o una política. Por eso no me he distanciado del tema de pueblos y nacionalidades sin decir que soy de izquierda, porque jamás he sido de izquierda, pero tengo una lealtad con los pueblos y nacionalidades. Desde donde esté. (I)
Perfil:
Nombre: Inés Díaz Chirán
Estado civil: Casada
Edad: 47 años
Hijos: Dos hijas adolescentes
Formación y trayectoria: Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Central; trabajó en el Consejo de Desarrollos de Pueblos y Nacionalidades; exasesora legislativa y funcionaria del Municipio de Quito.