Para el debate de la segunda vuelta, se aplicó un nuevo segmento de preguntas cerradas que posibilitó a los candidatos a la Presidencia de la República implantar la ‘conversación’ en la opinión pública, aunque no habría trascendido a plantear las razones de por qué votar por uno u otro: faltaron propuestas de trabajo.

El Consejo Nacional Electoral (CNE) concretó uno de los hitos del calendario hacia el balotaje del 13 de abril, entre los postulantes Luisa González Alcívar de la alianza electoral Revolución Ciudadana (RC) y Renovación Total (RETO) listas 5-33 y Daniel Noboa Azín por el movimiento Acción Democrática Nacional (ADN) lista .

El debate electoral se produjo la noche del domingo, a 21 días de la elección y a la par del inicio de la etapa de promoción de las candidaturas.

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A diferencia de la primera vuelta del 9 de febrero, en esta ocasión, el debate entre Noboa y González tuvo un millón y medio de personas más que lo siguieron.

El 9 de febrero hubo 9′328.639 personas que lo vieron y oyeron en redes sociales, radio y televisión y medios digitales. Mientras, la noche de este 23 de marzo, en las mismas herramientas, lo siguieron 10′765.065 personas, según las cifras oficiales.

La transmisión en cadena nacional permaneció entre las 20:00 y las 22:00, y además de preguntas abiertas se dio, por cada uno de los cinco ejes temáticos, un espacio para preguntas cerradas, que consistía en decir en cinco segundos: sí o no; y, en otros 60 segundos argumentar ese monosílabo.

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Esta herramienta fue positiva y negativa, creen analistas consultados.

Por ejemplo, Noboa le consultó a González si le concedería el salvoconducto al exvicepresidente del correísmo Jorge Glas para que salga de la cárcel, sentenciado por hechos de corrupción para que se vaya a México en donde lo recibirían como refugiado.

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“No” dijo ella e indicó que lo que hará “es cumplir con la Constitución y las leyes”, porque “nadie quiere venir a un país que viola los tratados internacionales”, aludiendo a la intrusión de la Policía ecuatoriana a la sede de la embajada de México en Ecuador para detener a Jorge Glas en el 2024.

Quito, 23 de marzo de 2025.- En el estudio de la cadena gubernamental Ecuador TV se llevó a cabo el debate presidencial hacia la segunda vuelta entre Luisa González y Daniel Noboa. Foto: Cortesía CNE Foto: Cortesia

El candidato-presidente también le preguntó a su adversaria si reconocería al gobierno de Nicolás Maduro en Venezuela, que es considerado por varios organismos internacionales, como totalitario.

“Sí” zanjó y argumentó que lo haría para devolver a los ciudadanos venezolanos a su país.

Cuando le tocó a Luisa González, esta le cuestionó a Noboa sus vínculos con una empresa llamada Noboa Trading, que según ella, estaría observada por presuntos hechos de corrupción.

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Noboa aclaró que la empresa es de su familia, pero él no tiene vínculos y no es el dueño.

La postulante de la RC le pidió que diga si cobrará una deuda tributaria a empresas de la familia Noboa y él dijo que “no” porque dejará que el Servicio de Rentas Internas (SRI) siga el procedimiento que le corresponde.

Quito, 23 de marzo de 2025.- En el estudio de la cadena gubernamental Ecuador TV se llevó a cabo el debate presidencial hacia la segunda vuelta entre Luisa González y Daniel Noboa. Foto: Cortesía CNE Foto: Cortesia

Para la especialista Caroline Ávila esta metodología alentó el poner en agenda los temas de conversación para el electorado.

Es decir, los oyentes se sorprenden y se quedan con el mensaje de que no le daría el salvoconducto a Jorge Glas.

Así también, sobre el reconocimiento a Maduro, González le echa la culpa a un decreto ejecutivo emitido por Daniel Noboa. Entonces, “la conversación ya no fue sobre el dictador venezolano, la conversación fue sobre el decreto”.

Para Ávila, en este diálogo, Daniel Noboa pudo haber errado al decir que no cobraría las deudas tributarias a su familia. “La respuesta debió ser sí, y en el minuto de alargue, hacer una explicación sobre cómo funcionan las instituciones. Este espacio fue la astucia del sí versus el no”.

La académica considera que este hecho no cambiará las intenciones de voto de los que optaron por una de las candidaturas en la primera vuelta y mucho menos cuando “un país vive una hiperpolarización y con la gran cantidad de gente ya con decisiones tomadas”.

Con este ‘abreboca’ a la campaña electoral de los restantes 18 días (se acaba el 10 de abril), lo que no dejaron claro es dar “suficientes razones por las cuales votar por Luisa González o Daniel Noboa y eso será lo que deban desarrollar en los próximos días, porque no fue un debate entre los candidatos, pensado en la indecisión de la gente, sino de reafirmación y de instalación de una agenda negativa respecto del otro candidato”, reflexionó Ávila.

No obstante, servirá para “darle energía a la campaña, generar temas de conversación y aprovechar los errores del otro”, añadió.

Para el analista político y exviceministro de Gobierno, Juan Manuel Fuertes, el formato del debate no fue el adecuado porque no permitió el enfrentamiento político-electoral y las respuestas a una pregunta cerrada genera que se pierda de vista el contexto y se deforme la confrontación.

En la práctica, señaló Fuertes, la respuesta cerrada se queda en la memoria de una persona y el argumento en los 60 segundos pasa a segundo plano y puede llevar a la descontextualización, o a la distorsión.

A su criterio, esta fase del debate careció de contenidos y se inclinó hacia las emociones de los votantes, porque “siempre el ataque será la estrategia prevaleciente y para eso, este tipo de insumos, sin duda alguna, contribuyen”.

Para Fuertes el debate no incrementará el número de votos para cada una de las opciones, al contrario, tiene un efecto de reafirmar adhesiones y ahora seguirá el “posdebate”.

“(...) Este martes habrá la eliminatoria del mundial de fútbol 2026 y el país está enormemente futbolizado. De tal modo que, el fútbol ejercerá la función de una suerte de bloqueo que evaporará los efectos de este debate. Así que lo que va a definir los resultados no será ni siquiera las redes sociales, sino más bien , lo que en la calle, lo que territorialmente haga cada una de las campañas”, indicó. (I)