Con la disolución de la Asamblea Nacional, más conocida como muerte cruzada, el presidente de la República, Guillermo Lasso, empezó a gobernar con decretos ejecutivos de urgencia económica, mientras se elige por voto popular a nuevos asambleístas y presidente de la República para lo que resta del periodo, en un proceso que debe organizar el Consejo Nacional Electoral (CNE) en un plazo de 90 días, según lo determina el Código de la Democracia.