Mientras el país se debatía en 2021 en una de las campañas presidenciales más polarizadas de su historia, un vehículo blindado Ford Edge, de placas GTB-3810, habría sido puesto a órdenes de Andrés Arauz, entonces candidato de la coalición Unión por la Esperanza (UNES), que cobijaba a lo que ahora es el movimiento de la Revolución Ciudadana (RC5).

Una investigación de la Policía Nacional en colaboración con agencias internacionales permitió compartir la información que daría cuenta de que el todoterreno le pertenecía al narcotráfico balcánico, y que habría sido puesto al servicio del también exsecretario de la RC por orden de Jezdimir Srdan, alias Brate (pana, en serbio).

Srdan habría comandado una organización criminal integrada, además, por Uros Kolakovik y Billa Perparim, quienes habrían obtenido cédulas, nombres e identidad ecuatorianas de forma irregular en la pandemia del COVID-19.

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El objetivo habría sido beneficiarse de la prohibición de extraditar a ciudadanos ecuatorianos, norma vigente desde 2008 y reformada durante el gobierno de Daniel Noboa.

Jezdimir Srdan en la Corte Nacional de Justicia. Capturas de Pantalla / EL UNIVERSO  Foto: Cortesía

Los europeos presuntamente contaban con dos coordinadores logísticos en Ecuador, Danny William Naula González, alias Odín, y Wellington Giovany Córdova Maldonado.

Supuestamente ambos operaban bajo la fachada de empresarios y se encargaban de movilizar droga, ocultar dinero, contaminar contenedores y ejecutar la logística del grupo.

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Y de acuerdo con los chats revelados en la investigación, también se habrían encargado de acercarse a personajes políticos y brindarles apoyo.

En uno de esos chats, alias Odín le dice a alias Brate que solicitará a ‘Hermanito’ (no se revela su identidad) una camioneta blindada porque ha puesto su carro a disposición del candidato: “Hasta que me devuelva el carro Arauz”.

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El serbio se sorprende y le repregunta sobre la entrega del vehículo: “Ya diste su carro a Arauz”, “Tú entregaste tu carro a Arauz, Brate”, ante lo que alias Odín le ratifica que sí le entregó el carro al candidato y que lo hizo por su pedido y orden: “Tú me dijiste ese día que lo pase... tú sabes que yo me muevo a lo que me digas tú, Brate mío” (ver imagen 1).

El expediente del caso Finisterra revelaría, además, que los operadores de Srdan monitoreaban el tablero electoral, celebrando el éxito de su apuesta política. En una de las conversaciones, en principio, parece no simpatizar con Arauz, hasta que le explican que es el candidato del correísmo (ver imagen 2).

Más ‘tentáculos’ políticos

Pero el ‘hambre de influencias’ de la mafia balcánica no se detuvo en el correísmo. En los expedientes aparecen menciones y fotografías de figuras como Francisco Jiménez, entonces asambleísta del movimiento Creando Oportunidades (CREO) y luego gobernador de Guayas y ministro de Gobierno de Guillermo Lasso (imagen 3).

El propio Srdan afirmaba que contaba con su respaldo: “Este asambleísta también tenemos”, adjuntando una foto. De acuerdo con los investigadores, se da a entender de que con ese respaldo podrían mover la “te”, o sea, una tonelada de droga.

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Una arquitectura criminal

La trayectoria judicial de Srdan incluye la condena por narcotráfico en 2015 y una investigación por lavado de activos iniciada tras su nueva detención en noviembre de 2024.

El caso generó repercusiones institucionales y cuestionamientos dentro del sistema judicial, especialmente por denuncias de presuntas presiones y posibles conflictos de interés relacionados con Mario Godoy, expresidente del Consejo de la Judicatura (CJ), quien fue censurado y destituido por la Asamblea Nacional el pasado 18 de febrero, con 148 votos.

Actualmente, el proceso por lavado de activos se encuentra en trámite y no hay una sentencia definitiva.

En su estructura criminal incluía también colaboradores ocasionales: empleados portuarios y aduaneros que informaban sobre rutas y destinos de contenedores; guardias que omitían controles; personas que prestaban su nombre para la constitución de empresas utilizadas en el presunto lavado de dinero; e incluso funcionarios policiales o fiscales señalados por ayudar a evadir controles judiciales.

Según el expediente, los pagos se realizaban en efectivo para evitar trazabilidad en el sistema financiero (imagen 4).

Empresas de seguridad y contaminación de contenedores

Según la investigación del caso Finisterra, la red vinculada al narcotraficante Srdan constituyó tres empresas de seguridad con dos objetivos: obtener permisos para portar armas y ubicar guardias en zonas portuarias estratégicas del país.

De acuerdo con el expediente que conoció este Diario, esos guardias habrían facilitado la contaminación de contenedores o el ingreso de droga a terminales navieras.

Las empresas relacionadas con el entorno de Srdan registraban domicilios en Guayaquil y en sectores cercanos a Posorja, en Guayas, uno de los principales puntos de salida de exportaciones ecuatorianas.

Desde estos puertos se envían productos hacia Europa, especialmente hacia Amberes, en Bélgica, y Róterdam, en Países Bajos, considerados entre los principales puntos de ingreso de cocaína al continente europeo (ver imagen 5).

En el expediente consta documentación sobre los distintos métodos de contaminación de carga, ocultando droga en pisos o paredes de las embarcaciones, falsificando productos, también se utilizaba el denominado “gancho ciego”, que consiste en abrir un contenedor ya cargado e introducir bultos de droga entre la mercancía legal (imagen 6).

Según la investigación, que se inició en septiembre del año pasado, los costos logísticos eran elevados, por lo que los envíos rara vez eran inferiores a media tonelada. En ocasiones, cantidades menores se utilizaban para probar rutas o distraer controles de las autoridades. (I)