La sesión convocada para este jueves 16 de abril en el Consejo Provincial del Guayas será determinante no solo para llenar la vacante en la Viceprefectura, sino para definir quién asumirá la conducción de la provincia hasta 2027. Tras la renuncia del viceprefecto Carlos Serrano y con la salida anunciada de la prefecta Marcela Aguiñaga para el próximo 14 de mayo, el organismo deberá tomar una decisión que tendrá efectos inmediatos en la estructura de poder provincial.

Más allá de la polarización de fuerzas políticas en el Consejo Provincial, analistas coinciden en dos puntos clave: la elección dependerá de acuerdos políticos dentro del organismo, que se podrían estar dando desde antes de conocer la terna de Aguiñaga, y en que el perfil del elegido será determinante, ya que no solo asumirá la Viceprefectura, sino que pasará a liderar, en menos de un mes, una Prefectura con obras en marcha y tensiones políticas.

El Consejo Provincial del Guayas está integrado por la prefecta, los alcaldes de los cantones de la provincia y representantes de las juntas parroquiales rurales, quienes tienen voz y voto en las decisiones. Con la salida de Serrano, la Viceprefectura queda vacante, lo que activa el mecanismo previsto en el Código Orgánico de Organización Territorial (Cootad), pero para el que no se definen plazos específicos.

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La prefecta del Guayas, Marcela Aguiñaga, agradeció por su trabajo al viceprefecto Carlos Serrano tras su renuncia. Foto: captura de video (X: Marcela Aguiñaga)

La norma establece que el Consejo debe elegir al nuevo viceprefecto de una terna presentada por la prefecta y, además, que el designado debe ser una persona externa al propio organismo. Es decir, ninguno de los alcaldes ni representantes parroquiales puede ser elegido.

Este elemento introduce una particularidad en el proceso: quien resulte designado no llegará al cargo por elección popular, sino por decisión del Consejo. Y más aún, se convertirá en prefecto en pocas semanas, cuando Aguiñaga formalice su renuncia.

Hasta el momento no se ha hecho pública la terna que deberá enviar Aguiñaga. Sin embargo, en el ámbito político ya circulan varios nombres, aunque sin confirmación oficial.

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El procedimiento es claro: una vez presentada la terna, el Consejo se reúne, se mocionan los nombres y se somete a votación hasta alcanzar una mayoría. El candidato que obtenga los votos necesarios será designado viceprefecto.

En este caso, la decisión tiene un peso mayor, ya que el elegido asumirá la Prefectura desde el 15 de mayo y deberá completar el periodo hasta 2027. Posteriormente, el Consejo deberá volver a reunirse para designar a una nueva viceprefecta, respetando el principio de paridad de género.

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Para el analista político Héctor Muñoz, Guayas se alista a vivir un hecho sin precedentes en la historia política del país, ya que cuando asuma el nuevo prefecto y elija una viceprefecta, la provincia tendrá, hasta finalizar el periodo, dos autoridades en funciones que no fueron electas por voto popular, lo que para él evidencia un tema que se debe revisar dentro del Cootad.

Asimismo, el contexto en el que se desarrollarán ambas elecciones está marcado por una composición política fragmentada dentro del Consejo Provincial. Las alcaldías del Guayas están repartidas entre distintas fuerzas políticas, principalmente la Revolución Ciudadana y el Partido Social Cristiano, además de movimientos locales y otras organizaciones. Este escenario impide que una sola fuerza tenga el control absoluto de la votación.

En la práctica, esto significa que cualquier decisión requerirá acuerdos entre bloques. Los alcaldes, que constituyen la mayoría del Consejo, tendrán un rol determinante en la elección.

Sin embargo, la lectura sobre el peso real de estas fuerzas no es unánime. Para Muñoz, la correlación de fuerzas dentro del Consejo será un factor clave, al igual que los perfiles de la terna cuenten con aceptación de todas las organizaciones que integran el organismo.

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Desde su perspectiva, el proceso estará marcado por negociaciones intensas en los días previos a la sesión, con el objetivo de alcanzar consensos que permitan una designación sin conflictos.

“Lo lógico sería que exista prácticamente unanimidad en el nombre que vayan a elegir, tomando en cuenta la importancia que representa Guayas”, señaló.

Muñoz advierte que el peor escenario sería no alcanzar los votos necesarios, lo que podría generar un vacío político en la provincia. Por ello, considera que las fuerzas representadas en el Consejo deberán ceder y buscar un nombre que resulte aceptable para todos.

Además, subraya una particularidad del proceso: el nuevo prefecto no será elegido por voto popular, sino por los consejeros, lo que introduce un elemento de legitimidad política que dependerá del consenso alcanzado.

En contraste, la académica Andrea Endara plantea que la influencia directa de los bloques políticos en la terna no es tan determinante como se podría pensar.

Desde su análisis, la conformación de la terna depende exclusivamente de la prefecta, por lo que las fuerzas políticas no inciden directamente en esta etapa inicial.

“No creo que sean comparables ni que puedan estar influyendo directamente en quién va a ser o quiénes van a conformar esa terna”, explicó.

Para Endara, el foco debe ponerse en el perfil del candidato, más que en su alineación política y enfatiza que el perfil debe estar vinculado al territorio y, en particular, al ámbito rural, que es donde se concentran las competencias de la Prefectura.

“Tiene que ser una persona que tenga conexión y una relación fuerte con la parte rural”, señaló.

Además, considera que se requiere una combinación de capacidades técnicas y políticas: experiencia en gestión de obras, conocimiento del territorio y habilidades de negociación.

La elección de un viceprefecto no es un tema nuevo para Guayas. En 2020, tras la muerte del entonces prefecto Carlos Luis Morales, la viceprefecta Susana González asumió la Prefectura.

Posteriormente, el Consejo Provincial eligió a José Yúnez como viceprefecto, a partir de una terna y con votación unánime.

Ese antecedente muestra que, aunque el proceso puede resolverse mediante acuerdos amplios, también depende del contexto político del momento, según los expertos.

A solo horas de la sesión, la incertidumbre gira en torno a los nombres que tendrá la terna que presentará la prefecta y a la capacidad de los consejeros para construir consensos, teniendo en cuenta que en menos de un mes volverán a ser convocados.

(I)