Una enorme huelga comenzó este viernes en Seattle, en el estado de Washington, con la participación de miles de trabajadores de Boeing, la empresa de diseño y fabricación de aviones.
Más del 94 % de los empleados rechazaron esta semana un convenio de la empresa que propondría un aumento salarial del 25 %, pero que consideran “engañoso” porque elimina un bono anual que reduce en realidad el incremento de su pago.
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El convenio preliminar preveía un aumento salarial del 25% a lo largo de cuatro años y un compromiso de inversión en esta región. Sin embargo, los trabajadores consideraron que el acuerdo no era tan generoso como se pretendía.
“Están hablando de un aumento del 25% y no es así”, dijo Paul Janousek, un electricista de la planta de Everett que votó a favor de la huelga después de concluir que el giro de Boeing fue “engañoso”.
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“Nuestros miembros han hablado claro esta noche”, dijo el dirigente del sindicato International Association of Machinists and Aerospace Workers, que representa a más de 30.000 trabajadores del fabricante aeronáutico en esta región.
Así, con el 96 % de aprobación, se inicia la primera huelga en 16 años en la compañía estadounidense, que dijo estar “comprometida” con las negociaciones en medio de su difícil situación financiera.
La protesta afecta a dos grandes plantas de montaje y paraliza la producción de los aviones 737, 777 y 767, cuyas entregas ya están retrasadas. Según analistas aeronáuticos, una huelga de 50 días privaría a Boeing de entre 3.000 y 3.500 millones de dólares de liquidez y tendría un impacto de 5.500 millones de dólares en los ingresos.
Pese a la enorme votación a favor de la huelga, el grupo Boeing dijo en un comunicado que está “comprometido” con las negociaciones.
“Seguimos comprometidos con restablecer nuestra relación con nuestros empleados y el sindicato, y estamos listos para volver a la mesa de negociaciones para llegar a un nuevo acuerdo”, dijo la compañía.
El paro ocurre en un contexto delicado para Boeing, cuya reputación se ha visto empañada por distintos incidentes de seguridad aérea.
El fabricante esperaba que sus concesiones fueran suficientes para evitar la huelga, en medio de su situación económica precaria tras los accidentes del 737 MAX 8 en 2018 y 2019, que se cobraron la vida de 346 personas, y por multitud de problemas de calidad de producción.
“No es ningún secreto que nuestro negocio está pasando por un momento difícil, en parte debido a nuestros propios errores en el pasado. (...) Una huelga pondría en peligro nuestra recuperación”, advirtió el miércoles por la noche Kelly Ortberg, quien asumió las riendas de la compañía en agosto. (I)