La primera unidad de drones kamikaze del Pentágono ya se encuentra desplegada en Medio Oriente y está lista para actuar si el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordena ataques contra Irán.

El escuadrón, conocido como Task Force Scorpion, forma parte del refuerzo militar estadounidense más amplio en la región desde la invasión de Irak en 2003. La unidad surgió de un programa experimental de drones de la Armada y ahora opera bajo el mando del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM).

Según el capitán Tim Hawkins, portavoz del comando, la fuerza fue creada para dotar rápidamente a los combatientes de nuevas capacidades de ataque con sistemas no tripulados.

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“Creamos el escuadrón el año pasado para equipar rápidamente a nuestros combatientes con nuevas capacidades de drones de combate que continúan evolucionando”, señaló en un comunicado.

Así son los drones LUCAS

La unidad está equipada con el Sistema de Ataque de Combate No Tripulado de Bajo Costo, conocido como LUCAS. Estos drones ligeros, producidos por la empresa estadounidense SpektreWorks, tienen un diseño simple, alas de aproximadamente 2,4 metros de envergadura y pueden operar de manera autónoma.

Cada unidad cuesta alrededor de 35.000 dólares, una cifra significativamente menor que plataformas tradicionales como el MQ-9 Reaper, cuyo mantenimiento y operación resultan mucho más costosos.

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Los LUCAS están diseñados para ataques unidireccionales, pero también pueden emplearse en reconocimiento, operaciones marítimas y despliegues en enjambre. Pueden lanzarse desde camiones, catapultas o sistemas de propulsión con cohetes.

Uno de estos drones realizó un lanzamiento de prueba exitoso en el Golfo Pérsico a mediados de diciembre desde el buque de combate litoral USS Santa Bárbara, actualmente desplegado en la región.

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Con una carga útil cercana a los 18 kilos, los LUCAS no están diseñados para destruir instalaciones iraníes de máxima seguridad o altamente fortificadas. Sin embargo, según Bryan Clark, del Hudson Institute, podrían resultar eficaces contra objetivos más vulnerables y distribuidos, como instalaciones de producción de misiles, redes logísticas o bases de lanzamiento.

El despliegue también responde al secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien promovió la integración acelerada de sistemas no tripulados en todas las ramas de las Fuerzas Armadas.

Por ahora, la unidad permanece en espera a una decisión de la Casa Blanca. (I)