Recordar los nombres científicos de las variantes de COVID-19, por ejemplo B.1.617, B.1.1.7 o B.1.351, es muy difícil, pero la OMS simplificará las cosas dándoles también los nombres de las letras griegas.
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La idea es tener nombres “fáciles de pronunciar y recordar” y evitar que el público y la prensa utilice denominaciones que “estigmaticen y discriminen”.
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Recordar los nombres científicos de las variantes de COVID-19, por ejemplo B.1.617, B.1.1.7 o B.1.351, es muy difícil, pero la OMS simplificará las cosas dándoles también los nombres de las letras griegas.
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En las últimas semanas, esta agencia federal, al igual que otras, han estado bajo la vigilancia del DOGE
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