Un estudio sobre una gigantesca mancha solar sin precedentes que provocó la tormenta geomagnética más intensa en más de dos décadas ha revelado nuevos detalles sobre este fenómeno extremo.

La llamada AR 13664 desató casi 1.000 erupciones solares en poco más de tres meses y podría haber originado, de forma discreta, la explosión más potente del actual ciclo solar.

En abril de 2024, astrónomos detectaron un grupo de manchas solares en rápido crecimiento sobre la superficie del Sol. Esta nueva región activa aumentó rápidamente de tamaño hasta alcanzar, a inicios de mayo, un diámetro quince veces mayor que el de la Tierra.

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Poco después, comenzó a liberar una intensa secuencia de erupciones solares de clase X, las más poderosas que existen, acompañadas de eyecciones de masa coronal dirigidas hacia nuestro planeta.

El impacto sucesivo de estas eyecciones sobre el campo magnético terrestre provocó una tormenta geomagnética de nivel G5, considerada extrema, entre el 10 y el 13 de mayo. Se trató del evento más fuerte de este tipo desde 2003 y generó auroras visibles en amplias zonas del planeta.

A diferencia de otras manchas solares, AR 13664 logró sobrevivir a varias rotaciones completas alrededor del Sol, lo que permitió a los científicos observarla durante un periodo inusualmente largo. Las manchas solares solo son visibles desde la Tierra durante unas dos semanas, pero pueden reaparecer si resisten el paso por la cara oculta del astro.

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Un estudio publicado el 5 de diciembre en la revista Astronomy & Astrophysics analizó durante 94 días consecutivos la evolución de la mancha solar AR 13664, entre abril y julio de 2024. El seguimiento, que abarcó más de tres rotaciones completas del Sol, fue posible gracias a imágenes captadas por la sonda Solar Orbiter de la NASA, incluso cuando la región no era visible desde la Tierra.

Para los investigadores, se trata de un hito en la física solar. Según el autor principal del estudio, Ioannis Kontogiannis, es la serie continua de observaciones más larga jamás realizada sobre una sola región activa del Sol, lo que permitió un análisis sin precedentes de su comportamiento.

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El estudio determinó que AR 13664 generó un total de 969 erupciones solares. De ese número, 38 fueron de clase X y 146 de clase M, las más potentes y con capacidad de alterar el campo magnético terrestre. La mayoría de las explosiones más intensas no se dirigió hacia la Tierra, lo que redujo el impacto de tormentas geomagnéticas adicionales.

La erupción más fuerte registrada fue una explosión estimada en magnitud X16.5, ocurrida el 20 de mayo de 2024 en la cara opuesta del Sol. Aunque supera en potencia a la erupción más intensa oficialmente registrada en los últimos años, su ubicación impidió que los científicos la confirmaran como un nuevo récord.

El comportamiento extremo de AR 13664 refleja la elevada actividad del Sol durante el máximo solar, una fase que comenzó en 2024 y resultó más intensa de lo previsto. Los autores del estudio señalan que comprender estos fenómenos es clave para mejorar la predicción de tormentas solares que pueden afectar satélites, sistemas de comunicación e infraestructuras en la Tierra. (I)