El presidente de Colombia, Gustavo Petro, dio por terminadas el martes las negociaciones de paz con una de las principales guerrillas del país, al mando de “Calarcá”, lo que prácticamente sepulta su política de paz para poner fin al último conflicto armado del continente.
El mandatario izquierdista sostenía diálogos desde 2023 con Calarcá, cabecilla del Estado Mayor de Bloques, una de las mayores disidencias de la extinta guerrilla FARC que no se acogió al acuerdo de paz de 2016.
Este mismo martes, la mayor organización armada del narcotráfico descartó un acuerdo de paz con Petro, quien culminará su mandato de cuatro años el 7 de agosto.
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Ambas negociaciones eran las principales banderas de la Paz Total, un plan diseñado por el primer presidente de izquierda del mayor productor mundial de cocaína para lograr el desarme de todos los grupos armados.
Calarcá, por su lado, continuó atentando contra la fuerza pública y civiles en las zonas en las que opera su guerrilla, principalmente en la frontera con Venezuela y en la Amazonía.
Una de sus principales fuentes de financiación es la deforestación para dar paso a la ganadería, así como el narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal.
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Petro aseguró en una reunión con sus ministros transmitida en redes sociales que pidió al consejero presidencial de paz, Otty Patiño, frenar esas negociaciones. “Si el señor Calarcá incumplió los pactos para no quemar la selva y se dedicó a matar soldados, pues no hay paz. ¿Qué más vamos a hacer?”, dijo.
“A mí me gustaría la paz, pero la paz tiene que hacerse sobre bases serias, no sobre mentiras”, agregó.
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Sin opciones
Más temprano el abogado del Clan del Golfo, el principal cártel narcotraficante del país, descartó que los diálogos con el gobierno vayan a terminar en la firma de un acuerdo de paz.
A menos de cuatro meses de que termine su mandato, casi todos los procesos han enfrentado rupturas, suspensiones o escasos avances.
Petro también intentó pactar el fin del conflicto con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), la más longeva del continente, pero esas negociaciones de rompieron luego de un ataque de los rebeldes en la frontera que dejó más de 100 muertos a inicios del año pasado.
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De igual manera con otra disidencia de las FARC al mando de alias Iván Mordisco. El guerrillero más buscado del país deidió levantarse de la mesa y aumentó sus atentados con coches bomba y drones.
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Analistas estiman que los grupos armados se fortalecieron durante la Paz Total, muy criticada por la oposición, expresidentes y miliares en retiro en un país con más de seis décadas de conflicto armado.
Petro enfrentó presiones del presidente estadounidense Donald Trump, quien le impuso sanciones por supuestamente hacer pocos esfuerzos por frenar al narcoráfico. (I)




