Los atentados en suelo ruso por parte del Estado Islámico (EI) no son algo nuevo. El grupo yihadista empezó a reivindicar acciones en Rusia en 2015, algunas de ellas sin víctimas y otras con varios muertos, como el ocurrido en los Urales en 2017 cuando la explosión de un edificio de viviendas dejó 39 fallecidos.