Los solsticios marcan el cambio de estaciones, ocurren dos veces al año y presentan las horas de luz más cortas y más largas del año, dependiendo de su hemisferio. Estos extremos en la duración del día y la noche hacen que los días de solsticio sean más notorios para muchos observadores comparados con la sutil igualdad del día y la noche que se experimenta durante los equinoccios.