Los lugares sagrados de Jerusalén, entre ellos la Iglesia del Santo Sepulcro, la Mezquita de Al Aqsa o el Muro de las Lamentaciones, recibieron fieles este jueves tras 40 días clausurados por el Gobierno israelí, que hasta ahora había esgrimido motivos de seguridad derivados de la guerra con Irán para mantenerlos cerrados.

Las autoridades de Israel anunciaron la pasada noche el levantamiento de las restricciones siguiendo “instrucciones actualizadas del Comando del Frente Interno” del Ejército, aunque esta decisión ha ido acompañada del despliegue de centenares de policías y guardias fronterizos en las callejuelas de la Ciudad Vieja de Jerusalén.

Este jueves, decenas de judíos acudieron al Muro de las Lamentaciones, así como otros fieles cristianos al Santo Sepulcro tras este impás de casi seis semanas, que ha llegado a ser criticado por algunos como una excusa de Israel para no permitir la celebración de la Cuaresma, la Semana Santa católica y protestante, ni tampoco los últimos días de Ramadán.

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Aunque, tampoco el Pésaj (Pascua judía) ha podido desarrollarse con normalidad.

Israel también impidió este año las oraciones del Aíd al Fitr, la fiesta del final del ayuno en el mes sagrado de Ramadán, en Al Aqsa; la primera restricción de este tipo desde la ocupación israelí de Jerusalén Este en 1967.

Además, durante las jornadas de rezo del viernes de Ramadán a principios de febrero, antes de que empezara la guerra con Irán, Israel limitó a 10.000 el número de palestinos que podían entrar desde Cisjordania, y solo permitió el acceso a hombres mayores de 55 años, mujeres mayores de 50 y niños de hasta 12 años.

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EFE constató este jueves cómo grupos de colonos judíos accedían hasta la Mezquita de Al Aqsa, en el Monte del Templo, complicando el rezo de fieles musulmanes en el que es considerado el tercer lugar más sagrado para el islam.

Aun así, desde el Departamento Islámico de Waqf, la autoridad religiosa jordana que administra Al Aqsa, confirmaron que “centenares” de musulmanes han podido rezar desde el amanecer en el mencionado complejo.

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“Siento una mezcla entre alegría y tristeza. Cuando he entrado a la Mezquita de Al Aqsa he llorado mucho”, confesaba a EFE una mujer musulmana a las puertas del templo.

El levantamiento de las restricciones llega justo a tiempo para los cristianos ortodoxos, que celebran la Pascua el domingo, una semana después de las festividades católicas y protestantes, y antes de la ceremonia conocida como el Fuego Sagrado que se celebra este sábado en el Santo Sepulcro.

Entre los cristianos católicos se generó un gran malestar el pasado Domingo de Ramos, cuando la Policía israelí denegó el acceso al Santo Sepulcro al patriarca latino, el cardenal Pierbattista Pizzaballa, que se dirigía a oficiar una misa y una bendición privadas acompañado de otros tres representantes católicos.

La decisión generó tal indignación internacional que el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, tuvo que recular y permitir el paso a Pizzaballa los siguientes días, a pesar de que en un inicio trató de alegar que el veto se debió a que supuestamente se iba a superar el aforo máximo de 50 personas contemplado para el estado de alerta por la guerra con Irán. (I)

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