Una familia originaria de Australia sufrió una pérdida de más de 28.000 dólares durante su periodo de vacaciones y su traslado a Indonesia.
Según declaraciones de la propia familia, una confusión con una maleta derivó en una gran pérdida de dinero en un viaje que debía representar tranquilidad y diversión.
Los problemas iniciaron tras su aterrizaje en Yakarta, capital del país isleño, la madre recogió una maleta equivocada y se percató del error cuando llegó al hotel.
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Los personeros del hotel se fijaron en el error ante las diferencias de peso y tamaño en la maleta portada por la mujer a su arribo al hotel.
La maleta, que contenía artículos y regalos para sus hijos que celebraban su cumpleaños, fue rastreada en el aeropuerto capitalino según los Apple AirTags.
Sin embargo, a la mañana siguiente su maleta se encontraba a más de 2.000 KM de distancia, en la provincia indonesia de Sulawesi del Norte.
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La madre solicitó ayuda a los administradores del hotel, que mencionaron un pago de una pequeña tarifa para el traslado de la maleta a Yakarta.
Una persona en el aeropuerto envío el enlace de pago a través del canal de mensajería del hotel en WhatsApp, pero cuando colocó su tarjeta el enlace no funcionó.
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Los hechos se esclarecieron tras un nuevo intento de pago con otra tarjeta y un bloqueo preventivo ante movimientos sospechosos relacionados con fraude.
Cuando revisó los movimientos de la primera tarjeta se percató de la ausencia de 28.000 dólares en cuatro transacciones realizadas en 30 minutos.
“Sentí náuseas y pensé que me habían estafado y que eso se había ido para siempre. Nunca lo recuperaré” mencionó sobre como vivió el momento tras enterarse del robo.
La afectada comentó que llamó a la empresa para alertar sobre los movimientos fraudulentos con la intención de suspenderlos, pero recibió una respuesta inesperada.
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Según la declaración de la mujer, no podían suspender los movimientos ante el uso de una aplicación de pago llamada Tokopedia.
Tras la presentación de un reclamo interno, la compañía no se responsabilizó y alegó la proporción de un código de seguridad a un número de teléfono móvil de la afectada.
Los reclamos por parte de la mujer continúan con una presentación de queja formal contra la compañía en la Autoridad Australiana de Quejas Financieras. (I)





