El llamado “dardo de acero” de la NASA se prepara para volver al aire. El X-59, la aeronave experimental con diseño alargado y estrecho, iniciará su segundo vuelo como parte de una nueva etapa de pruebas enfocadas en ampliar sus límites operativos.
Desarrollado junto a Lockheed Martin, este avión busca demostrar que es posible superar la velocidad del sonido sin generar el característico estampido sónico que ha limitado este tipo de vuelos sobre tierra.
El “dardo de acero” entra en fase de pruebas clave
El segundo vuelo del X-59 estará a cargo del piloto Jim “Clue” Less, quien despegará desde la base aérea de Edwards, en California. Durante la operación, el avión será acompañado por Nils Larson, que volará en un F/A-18 para monitorear el desempeño en tiempo real.
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Esta etapa marca el inicio de la llamada expansión de envolvente, un proceso en el que el “dardo de acero” irá aumentando de forma progresiva su velocidad y altitud mientras se evalúan sus sistemas y comportamiento en vuelo.
Un diseño pensado para reducir el ruido
El X-59, apodado como “dardo de acero” por su forma, es la pieza central de la misión Quesst mission. Su estructura busca cambiar la forma en que se perciben los vuelos supersónicos desde tierra.
En lugar de producir un fuerte “boom”, el diseño del fuselaje distribuye las ondas de choque para generar un sonido más suave. Este enfoque es clave para avanzar hacia la posibilidad de vuelos comerciales supersónicos en zonas habitadas.
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Lo que viene después de los vuelos de prueba
Tras esta etapa, la NASA avanzará hacia pruebas centradas en el impacto acústico. El objetivo es validar cómo el “dardo de acero” modifica las ondas de choque que normalmente generan el estampido sónico.
En una fase posterior, la agencia planea sobrevolar comunidades en Estados Unidos para recoger datos sobre la percepción del sonido en la población.
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Los resultados serán compartidos con reguladores, con miras a abrir el camino para vuelos comerciales supersónicos sobre tierra. El desarrollo del X-59, conocido como el “dardo de acero”, se posiciona así como una de las apuestas actuales para cambiar las reglas de la aviación a alta velocidad. (I)





