Las devastadoras llamas que han consumido barrios enteros en la ciudad de Los Ángeles, en Estados Unidos, se propagan cada vez más lejos, impulsadas por fuertes vientos que alcanzan más de 150 kilómetros por hora.
Sin embargo, los científicos llaman a diferenciar entre los vientos que están causando los incendios actuales y aquellos de sexta generación, que también son comunes en California.