China anunció cifras récord de exportaciones durante 2025, un año en el que los aranceles y la política comercial del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, causaron turbulencias en la economía mundial.

Pekín informó el miércoles que alcanzó el mayor superávit comercial de su historia -la diferencia entre el valor de los bienes y servicios vendidos al extranjero y el de sus importaciones- con un total de US$1,19 billones.

Es la primera vez que el superávit comercial anual de China rompe la barrera psicológica del millón de millones de dólares, rebasando la cifra récord de US$993.000 millones registrada en 2024.

Publicidad

Mensualmente, los superávits de exportación de China superaron los US$100.000 millones en siete ocasiones durante el año.

Los datos son una señal de que la campaña arancelaria que Trump ha impulsado desde su regreso a la Casa Blanca, hace casi un año, ha tenido un impacto limitado en el comercio del gigante asiático con el resto del mundo.

ANDREW CABALLERO-REYNOLDS/AFP via Getty Images | La reunión que Trump y Xi celebraron en octubre en Seúl sirvió para rebajar las tensiones entre ambos países.

Las causas del récord

El intercambio con EE.UU. se debilitó, pero esto se compensó con un aumento de las exportaciones chinas a otros países, especialmente los ubicados en el sudeste asiático, África y América Latina.

Publicidad

Durante una conferencia de prensa celebrada el miércoles, Wang Jun, subdirector de aduanas de China, declaró que las cifras son “extraordinarias y difíciles de conseguir”, dados los “profundos cambios” y desafíos del comercio mundial.

El funcionario aseveró que se ha producido un aumento en las exportaciones de tecnología verde, productos relacionados con la inteligencia artificial y robótica.

Publicidad

Además de a la fuerte demanda internacional de productos chinos a medida que crece el comercio con sus socios alrededor del mundo, el enorme superávit se explica por la debilidad del mercado interno.

La economía china se ha visto lastrada por una crisis inmobiliaria y el aumento de la deuda, lo que ha provocado que las empresas sean más reticentes a invertir y que los consumidores sean más cautelosos a la hora de gastar su dinero.

Como resultado, hay menos necesidad de importar bienes, y las importaciones aumentaron solo un 0,5%, según las últimas cifras oficiales.

Mientras tanto, un yuan más débil, una fuerte oferta de bienes y la inflación en los países occidentales también han hecho que las exportaciones chinas sean más atractivas.

Publicidad

Cheng Xin/Getty Images | China ha logrado sortear las turbulencias creadas por Trump y colocar sus productos en casi todos los mercados del mundo.

Nubarrones en el horizonte

Los resultados son una “bendición a medias” para Pekín, afirmó la analista de política comercial Deborah Elms, de la Fundación Hinrich.

El éxito de China probablemente continuará en 2026 a medida que sus productos y servicios se integren más profundamente en las empresas globales, afirmó Elms.

Sin embargo, si bien China se ha beneficiado de las ventas y la creación de más empleos gracias a sus negocios en el exterior, “sus productos podrían enfrentarse a un mayor escrutinio por parte de los mercados extranjeros, presionados para competir con esta entrada de productos chinos”, afirmó el analista.

Estas últimas cifras se interpretarán en Pekín como una señal de que China tiene clientes en todo el mundo, más allá de EE.UU., pero Wang advirtió que China se enfrenta a un entorno externo incierto.

Varios países han expresado su preocupación por la saturación de sus mercados con productos chinos de bajo precio con los que no pueden competir.

Las empresas también se preparan para otro año de turbulencia y tensiones arancelarias por parte de la administración Trump.

En abril del año pasado, Trump sacudió la economía mundial al anunciar aranceles radicales sobre productos de más de 90 países. Algunos de los aranceles más severos se reservaron para China, que exporta más a EE.UU. que cualquier otro país.

La creciente disputa verbal entre las dos economías más grandes del mundo generó amenazas de aranceles generales de tres dígitos.

En aquel momento, los expertos en comercio interpretaron esto como una prueba de la dependencia de China del mercado estadounidense, mientras Pekín insistía que ese destino era solo uno de los muchos lugares donde las empresas chinas podían vender.

Ambas partes lograron frenar las hostilidades tras una reunión entre Trump y el líder chino, Xi Jinping, en Corea del Sur en octubre, evitando una ruptura total de las relaciones comerciales.

Otros aranceles más moderados siguen vigentes, lo que ha frenado gravemente las exportaciones chinas a EE.UU.