La ciudad israelí de Tel Aviv se despertó este domingo, tras el impacto de un misil iraní en su pleno centro, con las calles semivacías y una noche de constantes sonidos de alarmas antiaéreas, que han llevado a algunos israelíes a dormir en los refugios.

En Jerusalén, las alarmas han sonado algo menos en la primera noche de guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, que se ha saltado hasta el momento con más de 200 muertos en el país persa y una mujer fallecida en territorio israelí, del misil que cayó en Tel Aviv.

La noche en esta última ciudad ha sido larga, con alarmas sonando cada poco rato, especialmente entre las seis y las ocho de la mañana, cuando saltaban cada diez minutos. Solo ha habido un margen de una hora sin que se hayan escuchado durante la noche en los cielos de Tel Aviv.

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Cadena de avisos y alarmas

Los israelíes reciben el aviso de la llegada de misiles alrededor de 20 minutos antes de que alcancen su territorio. Lo hacen a través de sus móviles, con una alerta que salta automáticamente en todos los celulares.

Luego, vuelven a sonar las aplicaciones instaladas en la mayoría de los teléfonos, a la vez que las sirenas que tienen en sus calles todas las ciudades israelíes, una alerta que prácticamente coincide con el sonido de las intercepciones de misiles y la posible caída de alguno.

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Hasta el momento, las autoridades israelíes solo han reportado la caída de dos misiles, uno en Haifa -ciudad costera del norte- y el otro en Tel Aviv, en pleno centro de la ciudad, cerca de infraestructuras importantes como el Ministerio de Defensa.

EFE no ha podido verificar de forma independiente el impacto de más proyectiles en Israel, donde la censura militar prohíbe publicar los lugares de impactos, especialmente si son estratégicos.

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El lugar del impacto de Tel Aviv, donde murió una mujer de entre 40 y 50 años, es un edificio de unas cuatro plantas que quedó destruido, con los inmuebles aledaños también afectados. Esta mañana, algunos residentes aún estaban yendo al lugar vestidos con sus pijamas para intentar recuperar sus enseres.

En la ciudad, el ambiente es de tensa calma, con gente haciendo compras, paseando a sus perros e incluso haciendo deporte y pescando en la orilla del mar, que acuden a los refugios al sonido de las alarmas.

La “seguridad” de la ciudad santa

A una hora en coche de Tel Aviv está Jerusalén, donde el ambiente es más relajado. En esta ciudad, cuya mitad este y su Ciudad Vieja son palestinas, no recibió ningún impacto en la llamada guerra de los doce días del pasado junio entre Israel e Irán.

Está considerado como santa para las tres religiones monoteístas y alberga la Explanada de las Mezquitas, lugar sagrado para el islam, por lo que se da por sentado que los misiles iraníes no apuntan allí.

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Este domingo por la mañana, los alrededores de la puerta de Damasco que da acceso a la Ciudad Vieja lucían tranquilos, con poca gente y los puestos de Ramadán cerrados por el estado de emergencia decretado en todo el país.

Sus ciudadanos, la mayoría palestinos y judíos ultraortodoxos en esa zona de la ciudad, se quedaron mirando al cielo al sonar las alarmas, sin acudir a los refugios dentro de esa sensación de seguridad que da la ciudad santa. (I)