El eje vial Guayaquil-Machala-Huaquillas es uno de los más importantes por los productos que se transportan destinados para la exportación, como el banano y el cacao.
La ruta tiene varios administradores. El tramo de Durán hasta Naranjal está concesionado a una empresa privada a través de la Prefectura del Guayas.
En el trayecto entre Naranjal y Tenguel hay una concesión del Ministerio de Transporte y Obras Públicas a Intervías, una empresa privada que trabaja actualmente en ese contrato.
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El conflicto, dice el ministro de Transporte, Roberto Luque, está entre Río Siete (en el límite de Guayas y El Oro) y Huaquillas (en la frontera con Perú).
Este último tramo fue concesionado en 2016 durante el correísmo bajo la modalidad de Alianza Público Privada a la constructora Consur (consorcio de empresas ecuatorianas y colombianas) con una inversión privada de 1.837 millones de dólares: $ 665 millones en inversión de capital y $ 1.171 millones en operación y mantenimiento, según un comunicado del Ministerio de Transporte y Obras Públicas de esa época.
La longitud de este tramo (Río Siete-Machala-Huaquillas) es de 95 kilómetros. El plan, indica el comunicado, era que sea de 6 carriles de hormigón armado.
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La propaganda del correísmo decía en ese entonces que sería “una moderna superautopista”, sin embargo, nueve años después aún no ocurre.
Luque confirma que el contrato de esta vía fue firmado en 2016, durante el correísmo, pero asegura que se hizo “con casi todas las condiciones a favor del contratista privado”.
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“Casi todas las renovaciones de ese contrato han tenido cláusulas a favor de ese privado. Hoy estamos en un arbitraje internacional (iniciado por la contratista), pero la obra no se ha terminado”.
El proceso de arbitraje es manejado por la Procuraduría General del Estado.
Una parte importante que está inconclusa son 11 kilómetros que siguen a dos carriles, afirma Luque, “en un eje tan importante y productivo como es Guayaquil-Machala se debería tener cuatro carriles ya hace tiempo, sobre todo con el peaje que se paga”.
Luque indica que el régimen de Daniel Noboa está en conversaciones con la contratista para que la vía sea devuelta al Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
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Al estar en un arbitraje internacional se mantienen cláusulas de confidencialidad.
“Si es que eso (el arbitraje) no funciona, hay instrumentos legales que podemos usar para por fin arrancar una obra que es tan importante, que es ampliar a cuatro carriles, sobre todo el tramo de El Guabo, una zona donde hay la mayor congestión y de paso accidentes de tránsito”.
La vía Río Siete-Huaquillas es una alianza público-privada pactada a treinta años de plazo.
“Parte de una de las negociaciones implicó una ampliación, que me parece fue a 40 años. Es un contrato en donde nosotros no estamos tranquilos, ni contentos en permanecer. Buscamos la manera en este arbitraje de encontrar los mayores réditos para el Estado”, señala Luque.
Aunque el objetivo principal es que se cumpla el ofrecimiento de que toda esta vía sea a cuatro carriles. (I)