Las ráfagas de metralleta y fusil empezaron a las nueve de la noche cuando algunos de los vecinos veían televisión el viernes 19 de agosto último. Lo primero que hicieron fue tirarse al piso y permanecer en el interior de las casas, la mayoría de una planta y cuyas paredes están adosadas unas con otras en Socio Vivienda 2 en el noroeste de Guayaquil, hasta que el silencio indicara una aparente calma.