Ecuador se enfrenta a una seria sequía, que ha dejado consecuencias devastadoras por la crisis energética y los incendios forestales, particularmente las provincias de Loja, Azuay y Pichincha, que son las que más pérdida de cobertura vegetal han sufrido en 2024, según datos de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SGR).