Babahoyo, LOS RÍOS
Ante la crítica situación que atraviesa la capital fluminense, Babahoyo, debido al severo temporal invernal, la primera dama, Lavinia Valbonesi, arribó a la ciudad para liderar un despliegue de asistencia que incluye víveres, agua potable y brigadas médicas.
La jornada estuvo marcada por la urgencia de miles de familias que, tras días de aislamiento e inundaciones, se agolparon en los exteriores de la Gobernación de Los Ríos en busca de suministros básicos para subsistir.
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Durante su llegada, la primera dama enfatizó que la presencia gubernamental busca evaluar directamente la magnitud de los daños. “Es un trabajo de hormiga; la única manera de saber a cuántas personas vamos a atender es estar en territorio”, afirmó.
Uno de los problemas que tienen los damnificados es el abastecimiento de agua, por esto se inició con 50 tanqueros, con la meta de duplicar la operatividad a 100 unidades diarias para cubrir la demanda de líquido vital, indicó Valbonesi.
Durante los recorridos se entregaron 10.000 kits de alimentos y vestimenta. Además, se han habilitado almuerzos comunitarios para quienes no pueden usar sus cocinas por el agua.
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En los puntos críticos también se realizó el despliegue de brigadas médicas para prevenir brotes epidemiológicos causados por el estancamiento de aguas.
Municipios de cantones vecinos como Quevedo, Buena Fe, Urdaneta y Ventanas han movilizado raciones para sumarse al contingente en Babahoyo.
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La mañana de este lunes también recibieron donaciones del cónsul de Israel.
Entre ciudadanos pidieron que se regularice la entrega de alimentos para evitar incidentes y la espera.
En otro punto de la ciudad, la fuerza del invierno se sintió en la cooperativa 10 de Agosto. Una vivienda de construcción mixta colapsó repentinamente debido a la humedad y el debilitamiento de sus bases.
En el interior del inmueble se encontraba una mujer con siete meses de embarazo que logró evacuar segundos antes de que la estructura cediera por completo. Aunque no se registraron pérdidas humanas, la familia lo perdió todo: muebles, electrodomésticos y enseres quedaron bajo los escombros.
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“Se escuchó un fuerte crujido y la casa se vino abajo. La vecina salió asustada; gracias a Dios está viva, pero se quedaron sin nada”, relató un morador del sector.
Los habitantes de la zona pidieron al Municipio la remoción de escombros. (I)



