Las calles y avenidas de Quito se tiñen de amarillo por la fructificación de los árboles de níspero (Eriobotrya japonica), una planta de origen asiático que se ha naturalizado en el país.
El níspero, además de embellecer la ciudad, representa una fuente de alimento tanto para la fauna local como para los habitantes de la capital.
Leonardo Ordóñez, docente e investigador de Ciencias Biológicas y Agropecuarias de la Universidad Técnica Particular de Loja, explicó que este árbol, pese a no ser nativo de Ecuador, ha logrado adaptarse a los valles interandinos y es común en ciudades como Quito y provincias como Loja y Azuay.
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“Ha estado con nosotros tanto tiempo que muchas veces al caer una semilla puede reproducirse sola, aunque en la mayoría de los casos ha sido sembrada en huertos, jardines y parques”, señaló.
Los frutos del níspero, dulces y jugosos, son altamente apreciados por diversas especies de aves frugívoras.
Ordóñez indicó que las tangaras, especialmente los azulejos, están entre las principales consumidoras de esta fruta en Quito. “Estos pájaros picotean los frutos en el suelo, mordisqueando lo que les gusta y dejando lo que no”, explicó.
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Aunque en zonas urbanas no hay aves de gran tamaño, algunas especies como los mirlos también se benefician del níspero. En otras ciudades, como Loja, incluso se ha visto a tucanetes acercarse a estos árboles para alimentarse.
“Es muy probable que murciélagos también se alimenten del níspero durante la noche, ya que la fruta es muy aromática”, agregó el investigador.
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El potencial de esta especie para atraer aves ha llevado a otras ciudades del mundo, como en México, España, Argentina y Brasil, a fomentar su siembra en espacios urbanos como una estrategia para enriquecer la biodiversidad y proporcionar alimento a la fauna local.
Propiedades nutricionales del níspero
El níspero no solo es un deleite para las aves, sino también un alimento de alto valor nutricional para los humanos.
La nutricionista clínica Jénnifer Yépez detalló que esta fruta es rica en antioxidantes, como los betacarotenos y carotenoides, los cuales contribuyen a la salud visual, el sistema inmunológico y la regeneración de la piel.
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“Los carotenoides pueden ayudar a reducir el colesterol LDL, mientras que la vitamina A favorece la regeneración celular y la luminosidad de la piel”, señaló.
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Además, contiene pectinas, que benefician la digestión y ayudan en casos de estreñimiento. “Se recomienda en planes de alimentación para mejorar el tránsito intestinal”, afirmó Yépez.
Es también una fruta baja en calorías: 100 gramos aportan unas 47 calorías y tiene un índice glucémico bajo (55 IG), lo que la hace adecuada para personas con diabetes.
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Pese a sus beneficios, el consumo de níspero no es recomendable para todos. La nutricionista advirtió que su alto contenido de potasio y agua puede ser perjudicial para personas con gota, niveles elevados de ácido úrico e insuficiencia renal.
“En pacientes renales, el consumo de esta fruta podría generar complicaciones”, enfatizó.
Asimismo, por su acidez, no se recomienda en personas con problemas gastrointestinales como gastritis crónica, reflujo o úlceras sangrantes. “Puede activar el reflujo y generar acidez estomacal”, añadió Yépez.
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También se debe tener precaución en niños y adultos mayores debido al riesgo de asfixia con las semillas.
En la gastronomía de la capital también ha sido incluida esta fruta. Los más exóticos platillos incluyen pequeñas presentaciones de esta fruta para lograr explosiones de sabores en el paladar de los consumidores.
El níspero es una muestra de cómo la biodiversidad puede integrarse con la vida urbana. Además de ser una fuente de alimento para aves y personas, su presencia en calles y parques de Quito realza el paisaje con sus característicos tonos amarillos, anunciando la llegada de una nueva temporada de cosecha en la ciudad.
Con sus característicos frutos amarillentos y su follaje denso, este árbol no solo embellece el paisaje cotidiano, sino que también se ha convertido en un refugio y fuente de alimento indispensable para numerosas especies de aves.
Su capacidad de resistir temperaturas variadas y su rápido crecimiento lo han convertido en una opción popular para parques y jardines en la capital ecuatoriana.
Mientras los nísperos sigan floreciendo en la ciudad, Quito podrá contar con un pulmón verde natural donde las aves continuarán encontrando un refugio y los quiteños podrán seguir disfrutando de sus dulces frutos y su sombra protectora. (I)